Imágenes y frases católicas.

jueves, 5 de febrero de 2015

Personas que duermen en la calle.

Me pregunto si no podríamos hacer más por los indigentes. Ciertamente, la Iglesia Católica hace mucho por ellos pero creo que los cristianos de a pie delegamos demasiado este problema en los comedores atendidos por religiosos y religiosas o en Cáritas y están desbordados. La crisis económica está haciendo estragos y cada vez hay más personas en la calle.

En algunos lugares hay grupos de laicos que reparten mantas y bebidas calientes en termos, pero esto en pocos lugares. ¿A qué estamos esperando? ¿Por qué no intentar que en todas las parroquias, o al menos en todas las diócesis se formen este tipo de grupos? Entre todos podríamos pagar para mantas y bebidas calientes  durante el invierno. Hacer rondas a primera hora de la noche, aunque sólo fuera un par de veces por semana.
 

Por supuesto, lo ideal sería resolver totalmente la situación de estas personas, pero esto en algunos casos no es fácil, por ser a veces personas con problemas mentales o adicciones. Esto se tiene que resolver social y políticamente, y es en la política donde recae la mayor responsabilidad, pero mientras tanto, nosotros no nos podemos quedar de brazos cruzados, porque también tenemos una parte de responsabilidad en esto.
Los cristianos no podemos permanecer indiferentes a estas personas que duermen en la calle. Nos podría pasar a todos.


Solo hay que leer la Biblia o a los Padres de la Iglesia para ver cuanto aborrece Dios la miseria y las injusticias sociales. 
 Y es verdad que quizá a nosotros tampoco nos sobra, pero si nos reunimos y ponemos cada uno de lo que tengamos, seguro que podemos aliviar a muchas personas.

IFC.
 Esculturas de Timothy Schmalz.

Evangelio de San Mateo 25, 34-46:  "Entonces dirá el Rey a los de su derecha: "Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.
 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis;
 estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme."
 Entonces los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber?
 ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos?
 ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?"
 Y el Rey les dirá: "En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis."
 Entonces dirá también a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles.
 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;
 era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis."
 Entonces dirán también éstos: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?"
 Y él entonces les responderá: "En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo."
  E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna".


San Agustín. La corrección fraterna.


sábado, 24 de enero de 2015

San Francisco de Sales. Los juicios temerarios.

INTRODUCCIÓN A LA VIDA DEVOTA. FRAGMENTO DEL CAPÍTULO XXVIII. DE LOS JUICIOS TEMERARIOS.

«No juzguéis y no seréis juzgados -dice el Salvador de nuestras almas-; no condenéis y no seréis condenados». No, dice el santo Apóstol, «no juzguéis antes de tiempo, hasta que el Señor venga, el cual revelará el secreto de las tinieblas y manifestará los consejos de los corazones».

 ¡Oh! ¡Cuánto desagradan a Dios los juicios temerarios! Los juicios de los hijos de los hombres son temerarios, porque ellos no son jueces los unos de los otros, y, al juzgar, usurpan el oficio de Dios nuestro Señor; son temerarios, porque la principal malicia del pecado depende de la intención y del designio del corazón, que, para nosotros, es el secreto de las tinieblas; son temerarios, porque cada uno tiene harto trabajo en juzgarse a sí mismo, sin que necesite ocuparse en juzgar al prójimo. 

Para no ser juzgados, es menester también no juzgar a los demás, y que nos juzguemos a nosotros mismos; porque, si Nuestro Señor nos prohíbe una de estas cosas, el Apóstol afirma la otra, diciendo: «Si nos juzgásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados». Mas, ¡ay!, que hacemos todo lo contrario; porque no cesamos de hacer lo que nos está prohibido, juzgando al prójimo a diestro y siniestro, y nunca hacemos lo que nos está mandado, que es juzgarnos a nosotros mismos.


Según sean las causas de los juicios temerarios, han de ser los remedios. Hay corazones agrios, amargos y ásperos de natural, que agrían y amargan todo lo que reciben, y, como dice el profeta, «convierten el juicio en ajenjos», no juzgando jamás al prójimo si no es con todo rigor y dureza; éstos tienen mucha necesidad de caer en las manos de un buen médico espiritual, pues esta amargura de corazón es muy difícil de vencer, por lo mismo que es algo contranatural; y, aunque esta amargura no sea pecado, sino solamente una imperfección; es, no obstante, peligrosa, porque hace que entre y reine en el alma el juicio temerario y la maledicencia. 

 Algunos hay que juzgan temerariamente, no por amargura sino por orgullo, y les parece que, a medida que rebajan el honor de los demás, encumbran el propio; espíritus arrogantes y presuntuosos, se admiran a sí mismos y suben tan alto en su propia estima, que todo lo demás les parece pequeño y bajo: «Yo no soy como los demás hombres», decía aquel necio fariseo.


(...) bebed cuanto podáis el vino sagrado de la caridad; él os liberará de estos malos humores, que os hacen hacer estos juicios torcidos. Tan lejos está la caridad de ir en busca del mal, que teme encontrarlo, y cuando lo encuentra, vuelve el rostro hacia otra parte y lo disimula, y cierra los ojos para no verlo, al primer rumor que percibe, y después, con una santa simplicidad, cree que no era el mal, sino alguna sombra o fantasma del mal; porque, si, por fuerza, se ve obligada a reconocer que es el mismo mal se aleja al instante, y procura olvidarse aún de su figura. 

Del santo Evangelio según san Marcos 3, 20-21.

"En aquel tiempo volvió Jesús con sus discípulos a casa y se juntó tanta gente, que no los dejaban ni comer. Se enteraron sus parientes y fueron a hacerse cargo de él, pues decían: Está fuera de sí". Marcos 3, 20-21.


 Jesús siendo de condición divina  padeció todo tipo de sufrimientos como cualquier ser humano. Tampoco se privó de unos de los sufrimientos más lacerantes que se puedan experimentar: que tu propia familia desconfíe de ti o te vuelva la espalda.
Lo tomaron por loco. Incuso a veces precían hacerle comentarios un tanto irónicos como puede leerse en el evangelio de san Juan 7, 3-10. Muchos de sus familiares no creyeron en Él hasta que lo vieron resucitado. 

María su Madre y nuestra Madre debió de sufrir mucho por estos conflictos familiares. Sabía la misión de su Hijo, pero no siempre comprendía lo que sucedía. Ella, aunque preservada del pecado original, también caminaba en la fe como nosotros. Por eso "conservaba y meditaba las cosas en su corazón".

Jesús predicaba que las cuestiones espirituales son más importantes que las sanguíneas. Los lazos familiares son importantísimos, pero a veces, caemos en infantilismos mezquinos. Pensamos egoistamente: "Es MI hijo, es MI madre, es mi hermano...y tienen que seguir mis pautas y antojos", como si fueran "cosas". No funciona así. Dios los ha puesto en nuestras vidas pero el único dueño de toda vida es Él.

Si aluna vez te has sentido sol@, incomprendid@, expulsad@ injustamente, recuerda que el tiempo pone todo en su mejor lugar, y recuerda que Jesús pasó antes por esto.

 Detalle de la pintura de la Divina Misericordia.

" Mirad que llega la hora (y ha llegado ya) en que os dispersaréis cada uno por vuestro lado y me dejaréis solo. Pero no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo! yo he vencido al mundo". San Juan 16, 32-33.

IFC.

Papa Francisco. La confesión.


martes, 6 de enero de 2015

El descanso.

“Cuéntase que el evangelista San Juan acariciaba un ave, y de pronto vio venir a él un cazador. Este se maravilló que un hombre de tan extraordinaria reputación se entretuviera en cosas de poco relieve. Y al preguntarle al cazador por qué actuaba así, San Juan le respondió: ¿Por qué el arco que tienes en tu mano no lo llevas siempre tenso? El cazador le dice: porque a fuerza de estar curvado la tensión lo enervaría y se echaría a perder. Cuando fuera necesario hacer un disparo más potente contra alguna fiera, el tiro no partirá con la fuerza necesaria.
 
 
  San Juan Evangelista en Patmos (1510-1520). Mestre de Lourinha.

 Lo mismo sucede con el espíritu –responde San Juan– si no le concediera un descanso, no obedecería a las exigencias y solicitudes de los misterios que debo enfrentar con mi mente” (Casiano, Colaciones 24).

lunes, 5 de enero de 2015

Evangelio según San Juan 1, 43-51.

Jesús alava a Natanael por su franqueza. "Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez" Felipe le pregunta que si le conoce, "Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera". Al parecer era costumbre de los israelitas piadosos leer y meditar las Escrituras a la sombra de un árbol. Normalmente, el Evangelio presenta a Israel y a las personas como un árbol -normalmente una higuera- que da buenos o malos frutos. En Natanael, por tanto, según las palabras de Jesús, tendríamos un buen "fruto" de Israel.

"Porque te dije: 'Te vi debajo de la higuera', crees. Verás cosas más grandes todavía". Y agregó: "En verdad, en verdad os digo que veréis  el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre."  Aquí hay una alusión a la visión de Jacob en la que vio una escalera al cielo por la que subían y bajaban ángeles. "Despertó Jacob de su sueño y dijo: «¡Así pues, está Yahveh en este lugar y yo no lo sabía!» Y asustado dijo: «¡Qué temible es este lugar! ¡Esto no es otra cosa sino la casa de Dios y la puerta del cielo!» Génesis 28, 10-17. 

Esta visión se cumple en Jesús, especialmente cuando sea levantado en la cruz y levantado en la Resurreción para salvación del mundo.


En el Hijo del Hombre se abre así la escalera, el puente, el nexo, la puerta entre el Cielo y el mundo.

IFC.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Genealogía de Jesús.

Evangelio según San Mateo 1,1-17. es la lectura que se lee hoy en Misa. Es la tipica lectura que uno se salta porque es aparentemente aburrida. Grave error, nada está en el Evangelio en vano.
Veamos algunos de los antepasados de Jesús aue aprecen en la larga lista de su genealogía.


-Aparecen cuatro mujeres extranjeras -Tamar, Rahab, Rut y la mujer de Urías- que se incorporaron a la historía de Israel, señal esta de la universalidad salvación y paternidad de Dios a todos los pueblos del mundo, y no solo al pueblo de Israel. La redención alcanza a la humanidad entera.

También hay personajes cuya actitud fue bastante reprobable. Para no extenderme no puedo ir uno por uno, pero veamos algunos ejemplos:

- Rahab era prostituta, aunque finalmente ayudó al pueblo de Israel.

- Sansón no supo llevar bien su consagración al nazireato, era un mujeriego peleón y sólo al final fue consciente de sus errores.

- David como rey derramó sangre, cometió adulterio y propició indirectamente la muerte de Urías. Aunque supo arrepentirse con un corazón quebrantado y humillado.

Pintura: "Saúl y David" de Rembrandt.

- Salomón, rey pacífico y sabio, finalmente cayó en la idolatría.

Esto nos debería ayudar a tener esperanza de que todos somos valiosos a los ojos de Dios, y aún a pesar de nuestros pecados y errores, podemos formar parte de su familia.

También da que pensar que si a Dios no le da "asco" tener en su genealogía personas que llegaron a ser adulteras, idolatras, y mediocres... ¿porque entonces nosotros a veces nos escandalizamos tanto de los tropiezos de los demás?.

Dios Cumple su plan Salvación y no le detienen los pecados, por graves que sean. Un Dios que no tiene miedo de “mancharse” las manos con nuestro barro, que nos ama a pesar de nuestros pecados, porque, aunque luchemos por librarnos de ellos, sabe que a veces lo conseguimos y otras no. Así no teme mezclarse con la raza humana, en una genealogía que presenta luces y sombras.

 Arte: "The mirror" de Vladimir Kireev.

 Con personas que tuvieron y virtudes y vergüenzas, logros y fracasos, personas, al fin y al cobo como todos nosotros, como tu y yo.

IFC.

Se hizo hombre de nuestra misma condición.

San Hipólito de Roma (¿-c.235), presbítero, mártir
Refutación de todas las herejías (Cap 10, 33-34: GCS 26, 289-293).

domingo, 14 de diciembre de 2014

Padres del Desierto: Humildad.


Selección de frases de san Juan de la Cruz.


- "El espíritu bien puro no se mezcla con extrañas advertencias ni humanos respetos, sino solo en soledad de todas las formas, interiormente, con sosiego sabroso se comunica con Dios, porque su conocimiento es en silencio divino".

- "No pienses que el agradar a Dios está tanto en obrar mucho como en obrarlo con buena voluntad, sin propiedad y respetos".

- "Lo que hablare sea de manera que no sea nadie ofendido, y que sea en cosas que no le pueda pesar que lo sepan todos".


- "Calle lo que Dios le diere y acuérdese de aquel dicho de la esposa: "mi secreto es para mi" (Is. 24, 16)".

- "Procure conservar el corazón en paz; no le desasosiegue ningún suceso de este mundo; mire que todo se ha de acabar".

- "En el vacío y sequedad de todas las cosas ha Dios de probar los que son soldados fuertes para vencer su batalla; que saben beber el agua en el aire sin pegar el pecho a la tierra, como los soldados de Gedeón (Jc. 7, 5­7, 16­23), que vencieron con barro seco y candelas encendidas dentro, que significa la sequedad del sentido, y dentro, el espíritu bueno y encendido".

sábado, 13 de diciembre de 2014

Himno sobre la profecía de Elías. San Romano el Melódico.

San Romano el Melódico (?-hacia 560), compositor de himnos. Himno sobre la profecía de Elías; SC 99, pag 337
 

“Qué glorioso fuiste, Elías...que fuiste arrebatado en torbellino ardiente,...aplacarás la ira antes que estalle...” (cf Eclo 48,9-10)

    
"Ante las perversidades de los hombres, Elías, el profeta, premeditaba un duro castigo. Viéndolo el Misericordioso le respondió al profeta: “Conozco el celo que tienes por el bien (cf 1R 19,14) Te irritas porque estás sin reproche, ¿no puedes perdonar? Yo no puedo dejar perder a uno solo, (cf Mt 18,14) yo, el único amigo verdadero de los hombres.” (cf Sap 1,6)

    Luego, viendo el Maestro el humor terrible del profeta respecto a los hombres, se preocupó de su raza. Alejó a Elías de la tierra que habitaba, diciendo: “¡Aléjate de la tierra de los hombres! Yo mismo, en mi misericordia descenderé con ellos, haciéndome uno de ellos. ¡Deja la tierra y sube, ya que tú  no puedes tolerar la faltas de los hombres. Pero yo, que soy del cielo, viviré entre los pecadores y los salvaré de sus faltas, yo, el único amigo verdadero de los hombres.

    Si tú no puede habitar con los hombres culpables, ven aquí, vive en la región de mis amigos, donde ya no hay pecado. Yo voy a bajar, porque yo soy capaz de tomar sobre mis hombros la oveja perdida (Lc 15,5) y llamar a los que sufren: “¡Venid, todos, pecadores, venid a mí, descansad!” (Mt 11,28) Porque yo no he venido para castigar a los que he creado sino para arrancarlos del pecado y de la impiedad, yo, el único amigo verdadero de los hombres.
 Así, Elías, cuando fue arrebatado al cielo (2R 2,11) apareció luego como la figura del futuro. Este tesbita (1R 17,1) fue arrebatado en un carro de fuego.

 

Cristo fue elevado por las nubes y las potestades celestiales (Ac 1,9). El primero dejó caer desde lo alto del cielo su manto para Eliseo (2R 2,13). Cristo envió a sus apóstoles el Espíritu Santo, Defensor (Jn 15,26) que nosotros, en el bautismo recibimos y que nos santifica, como lo enseña aquel que es el único amigo verdadero de los hombres".