miércoles, 17 de enero de 2018

Dejarse salvar.

Casi todo el mundo, tanto creyentes como ateos y agnósticos, se quejan de que la humanidad no va bien, de que no podemos estar así. Estamos todos de acuerdo en el diagnóstico de la "enfermedad", pero no en tomar la "medicina". Ese no "ir bien" de la humanidad se llama pecado y la "medicina" es Cristo.

Cómo han advertido los últimos Papas que la cuestión fundamental es la pérdida de sentido de pecado. Seamos francos, Cristo vino al mundo para redimirnos y ayudarnos con su gracia en nuestra insuficiencia frente al pecado.

El sabio por antonomasia es el buen ladrón. Es mi santo favorito. El comprendió lo que la humanidad debe entender. Estaba en la cruz junto al señor, reconoció su fragilidad y sus pecados y pidió ayuda al Señor. Y la recibió. Ese mismo día entró en el Paraíso.


Esta es la Buena Nueva, que Cristo nos redimió. Así a sido siempre, pero el hombre de hoy, al abandonar la idea del pecado, no logra entender bien el Evangelio.



No se trata de una visión pesimista del hombre. Nunca negó el cristianismo que el hombre sea capaz de buenas y grandes cosas, pero esto no es incompatible con la redención. Está claro que el desorden que hay en la sociedad tiene su origen en el desorden interno que el pecado original dejó en nosotros. El bautismo borra el pecado original, pero como consecuencia de éste, nuestra naturaleza está, en ciertos aspectos, como debilitada.

Tenemos que luchar contra nuestros pecados. El Señor mediante los Sacramentos de la Iglesia, nos ayuda a ser mejores. La Virgen María también nos ayuda. No hay que desanimarse frente a nuestras deficiencias. Si cada vez que pecamos acudimos al sacramento de la confesión y recomenzamos, Dios nos perdona. Y si nos quedamos cortos en nuestros buenos propósitos, Él suplirá lo que nos falta. Lo importante es luchar, seguir esforzándonos y estar abiertos a Dios.



IFC.




lunes, 8 de enero de 2018

Papa Francisco: las tinajas de Caná.

Extracto de homilía del Papa Francisco 6-7-2015:

"Hay un detalle que nos tiene que hacer pensar: el vino nuevo ese vino tan nuevo que dice el Mayordomo en las bodas de Caná nace de las tinajas de purificación, es decir, del lugar donde todos habían dejado su pecado, nacen de lo peorcito porque «donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia» (Rm 5,20).

Y en la familia de cada uno de nosotros y en la familia común que formamos todos, nada se descarta, nada es inútil. (...) Les invito a intensificar su oración por esta intención, para que aun aquello que nos parezca impuro, el agua de las tinajas, nos escandalice o espante, Dios –haciéndolo pasar por su «hora»– lo pueda transformar en milagro. 

 La familia hoy necesita de este milagro. Y toda esta historia comenzó porque «no tenían vino», y todo se pudo hacer porque una mujer –la Virgen– estuvo atenta, supo poner en manos de Dios sus preocupaciones, y actuó con sensatez y coraje. Pero hay un detalle, no es menor el dato final: gustaron el mejor de los vinos. Y esa es la buena noticia: el mejor de los vinos está por ser tomado, lo más lindo, lo más profundo y lo más bello para la familia está por venir".

lunes, 27 de noviembre de 2017

Frases de san Josemaría Escrivá.

Camino.

706 Decaimiento físico. —Estás... derrumbado. —Descansa. Para esa actividad exterior. —Consulta al médico. Obedece, y despreocúpate. Pronto volverás a tu vida y mejorarás, si eres fiel, tus apostolados. 

711 Otra caída... y ¡qué caída!... ¿Desesperarte?... No: humillarte y acudir, por María, tu Madre, al Amor Misericordioso de Jesús. —Un "miserere" y ¡arriba ese corazón! —A comenzar de nuevo.

801 Aún resuena en el mundo aquel grito divino: "Fuego he venido a traer a la tierra, ¿y qué quiero sino que se encienda?" —Y ya ves: casi todo está apagado... ¿No te animas a propagar el incendio? 

Surco.  

36 Asusta el daño que podemos producir, si nos dejamos arrastrar por el miedo o la vergüenza de mostrarnos como cristianos en la vida ordinaria. 

567 Hacías tu oración delante de un Crucifijo, y tomaste esta decisión: más vale sufrir por la verdad, que la verdad tenga que sufrir por mí.

 Forja. 

130 El mundo vive de la mentira; y hace veinte siglos que vino la Verdad a los hombres. —¡Hay que decir la verdad!, y a eso hemos de ir los hijos de Dios. Cuando los hombres se acostumbren a proclamarla y a oírla, habrá más comprensión en esta tierra nuestra.


145 Tú no puedes tratar con falta de misericordia a nadie: y, si te parece que una persona no es digna de esa misericordia, has de pensar que tú tampoco mereces nada. —No mereces haber sido creado, ni ser cristiano, ni ser hijo de Dios, ni pertenecer a tu familia...

181 No te asustes, ni te desanimes, al descubrir que tienes errores..., ¡y qué errores! —Lucha para arrancarlos. Y, mientras luches, convéncete de que es bueno que sientas todas esas debilidades, porque, si no, serías un soberbio: y la soberbia aparta de Dios. 

186 Son santos los que luchan hasta el final de su vida: los que siempre se saben levantar después de cada tropiezo, de cada caída, para proseguir valientemente el camino con humildad, con amor, con esperanza. 

419 Me parece muy oportuno que con frecuencia manifiestes al Señor un deseo ardiente, grande, de ser santo, aunque te veas lleno de miserias... —Hazlo, ¡precisamente por esto! 

485 En ocasiones, alguno me ha dicho: Padre, si yo me encuentro cansado y frío; si, cuando rezo o cumplo otra norma de piedad, me parece que estoy haciendo una comedia... A ese amigo, y a ti —si te encuentras en la misma situación—, os contesto: ¿una comedia? —¡Gran cosa, hijo mío! ¡Haz la comedia! ¡El Señor es tu espectador!: el Padre, el Hijo, el Espíritu Santo; la Trinidad Beatísima nos estará contemplando, en aquellos momentos en los que "hacemos la comedia". —Actuar así delante de Dios, por amor, por agradarle, cuando se vive a contrapelo, ¡qué bonito! ¡Ser juglar de Dios! ¡Qué estupenda es esa recitación llevada a cabo por Amor, con sacrificio, sin ninguna satisfacción personal, por dar gusto a nuestro Señor! —Esto sí que es vivir de Amor. 

507 No me pierdas jamás el sentido de lo sobrenatural. Aunque veas con toda su crudeza tus propias miserias, tus malas inclinaciones —el barro de que estás hecho—, Dios cuenta contigo. 

738 Nunca compartiré la opinión —aunque la respeto— de los que separan la oración de la vida activa, como si fueran incompatibles. Los hijos de Dios hemos de ser contemplativos: personas que, en medio del fragor de la muchedumbre, sabemos encontrar el silencio del alma en coloquio permanente con el Señor: y mirarle como se mira a un Padre, como se mira a un Amigo, al que se quiere con locura.

San Josemaría Escrivá. Sobre los nacionalismos.

Surco 

 315 Ama a tu patria: el patriotismo es una virtud cristiana. Pero si el patriotismo se convierte en un nacionalismo que lleva a mirar con desapego, con desprecio —sin caridad cristiana ni justicia— a otros pueblos, a otras naciones, es un pecado.

 Forja.


viernes, 17 de noviembre de 2017

Papa Francisco: tecnología y tiempo desperdiciado.


Frases del mensaje del papa Francisco por la I Jornada Mundial de los Pobres.

Frases del mensaje del papa Francisco por la I Jornada Mundial de los Pobres. 
- "Si realmente queremos encontrar a Cristo, es necesario que toquemos su cuerpo en el cuerpo llagado de los pobres, como confirmación de la comunión sacramental recibida en la Eucaristía. El Cuerpo de Cristo, partido en la sagrada liturgia, se deja encontrar por la caridad compartida en los rostros y en las personas de los hermanos y hermanas más débiles. Son siempre actuales las palabras del santo Obispo Crisóstomo: «Si queréis honrar el cuerpo de Cristo, no lo despreciéis cuando está desnudo; no honréis al Cristo eucarístico con ornamentos de seda, mientras que fuera del templo descuidáis a ese otro Cristo que sufre por frío y desnudez» (Hom. in Matthaeum, 50,3: PG 58). 

- "La pobreza es una actitud del corazón que nos impide considerar el dinero, la carrera, el lujo como objetivo de vida y condición para la felicidad. Es la pobreza, más bien, la que crea las condiciones para que nos hagamos cargo libremente de nuestras responsabilidades personales y sociales, a pesar de nuestras limitaciones, confiando en la cercanía de Dios y sostenidos por su gracia. La pobreza, así entendida, es la medida que permite valorar el uso adecuado de los bienes materiales, y también vivir los vínculos y los afectos de modo generoso y desprendido" (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 25-45). 

- "(...) las comunidades cristianas se conviertan cada vez más y mejor en signo concreto del amor de Cristo por los últimos y los más necesitados. - Esta Jornada tiene como objetivo, en primer lugar, estimular a los creyentes para que reaccionen ante la cultura del descarte y del derroche, haciendo suya la cultura del encuentro".

- Podrán invitar a los pobres y a los voluntarios a participar juntos en la Eucaristía de ese domingo, de tal modo que se manifieste con más autenticidad la celebración de la Solemnidad de Cristo Rey del universo, el domingo siguiente".

jueves, 5 de octubre de 2017

San Juan Pablo II: los nacionalismos.

"(...) descubrimos fácilmente la presencia de nacionalismos exacerbados. No se trata de amor legítimo a la propia patria o de estima de su identidad, sino de un rechazo del otro en su diferencia, para imponerse mejor a él. Todos los medios son buenos: la exaltación de la raza que llega a identificar nación y etnia, la sobrevaloración del Estado, que piensa y decide por todos; la imposición de un modelo económico uniforme y la nivelación de las diferencias culturales. Nos hallamos frente a un nuevo paganismo: la divinización de la nación. La historia ha mostrado que del nacionalismo se pasa muy rápidamente al totalitarismo y que, cuando los Estados ya no son iguales, las personas terminan por no serlo tampoco. De esta manera, se anula la solidaridad natural entre los pueblos, se pervierte el sentido de las proporciones y se desprecia el principio de la unidad del género humano.

 La Iglesia católica no puede aceptar esta visión de las cosas. Al ser universal por su misma naturaleza, está al servicio de todos y no se identifica nunca con una comunidad nacional particular. Acoge en su seno a todas las naciones, todas las razas y todas las culturas. Se acuerda, más aún, sabe que es depositaria del proyecto de Dios para la humanidad: congregar a todos los hombres en una única familia. Esto es así, porque él es el Creador y Padre de todos. Por eso, cada vez que el cristianismo, sea en su tradición occidental, sea en la oriental, se transforma en instrumento de un nacionalismo, recibe una herida en su mismo corazón y se vuelve estéril.


Mi predecesor el Papa Pío XI, ya en 1937 había condenado esas graves desviaciones en su encíclica Mit brennender Sorge, afirmando: «Todo el que tome la raza, o el pueblo, o el Estado, o una forma determinada del Estado, o los representantes del poder estatal u otros elementos fundamentales de la sociedad humana [...] y los divinice con culto idolátrico, pervierte y falsifica el orden creado e impuesto por Dios» (AAS 29 [1937], p. 149). 

Europa se halla compuesta en la actualidad por una mayoría de Estados pequeños o medianos. Pero todos tienen su patrimonio de valores, la misma dignidad y los mismos derechos. Ninguna autoridad puede limitar sus derechos fundamentales, a no ser que pongan en peligro los derechos de las demás naciones. Si la comunidad internacional no logra llegar a un acuerdo sobre los medios con que hay que afrontar en su raíz este problema de las reivindicaciones nacionalistas, se puede prever que continentes enteros padecerán una especie de gangrena, y se volverá paulatinamente a reacciones de poder, cuyas primeras víctimas serán las mismas personas. Porque los derechos de los pueblos están ligados a los derechos del hombre". 


 Extracto del discurso del Santo Padre Juan Pablo II a los miembros del cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede. Sábado 15 de enero de 1994.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Cruz.

Evangelio de san Juan 3, 16-17: "Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él". 

Del Catecismo de la Iglesia Católica:

599 La muerte violenta de Jesús no fue fruto del azar en una desgraciada constelación de circunstancias. Pertenece al misterio del designio de Dios, como lo explica san Pedro a los judíos de Jerusalén ya en su primer discurso de Pentecostés: "Fue entregado según el determinado designio y previo conocimiento de Dios" (Hch 2, 23). Este lenguaje bíblico no significa que los que han "entregado a Jesús" (Hch 3, 13) fuesen solamente ejecutores pasivos de un drama escrito de antemano por Dios.

600 Para Dios todos los momentos del tiempo están presentes en su actualidad. Por tanto establece su designio eterno de "predestinación" incluyendo en él la respuesta libre de cada hombre a su gracia: "Sí, verdaderamente, se han reunido en esta ciudad contra tu santo siervo Jesús, que tú has ungido, Herodes y Poncio Pilato con las naciones gentiles y los pueblos de Israel (cf. Sal 2, 1-2), de tal suerte que ellos han cumplido todo lo que, en tu poder y tu sabiduría, habías predestinado" (Hch 4, 27-28). Dios ha permitido los actos nacidos de su ceguera (cf. Mt 26, 54; Jn 18, 36; 19, 11) para realizar su designio de salvación (cf. Hch 3, 17-18).

En la cruz, Jesús consuma su sacrificio.

616 El "amor hasta el extremo"(Jn 13, 1) es el que confiere su valor de redención y de reparación, de expiación y de satisfacción al sacrificio de Cristo. Nos ha conocido y amado a todos en la ofrenda de su vida (cf. Ga 2, 20; Ef 5, 2. 25). "El amor [...] de Cristo nos apremia al pensar que, si uno murió por todos, todos por tanto murieron" (2 Co 5, 14).
Ningún hombre aunque fuese el más santo estaba en condiciones de tomar sobre sí los pecados de todos los hombres y ofrecerse en sacrificio por todos. La existencia en Cristo de la persona divina del Hijo, que al mismo tiempo sobrepasa y abraza a todas las personas humanas, y que le constituye Cabeza de toda la humanidad, hace posible su sacrificio redentor por todos.

617 Sua sanctissima passione in ligno crucis nobis justificationem meruit ("Por su sacratísima pasión en el madero de la cruz nos mereció la justificación"), enseña el Concilio de Trento (DS, 1529) subrayando el carácter único del sacrificio de Cristo como "causa de salvación eterna" (Hb 5, 9). Y la Iglesia venera la Cruz cantando: O crux, ave, spes unica ("Salve, oh cruz, única esperanza"; Añadidura litúrgica al himno "Vexilla Regis": Liturgia de las Horas).

miércoles, 30 de agosto de 2017

Frases del beato Diego Ventaja Milán.

Frases del beato Diego Ventaja Milán. Mártir, obispo de Almería.

- "Hombres de ciencia que buscáis la verdad; la verdad es Cristo Crucificado. Hombres de gobierno que buscáis el bien y la paz; el bien y la paz no se encuentra sino en Cristo Crucificado. Hombres del trabajo, que buscáis el pan; solamente Cristo Crucificado tiene para vosotros el pan del cuerpo y del espíritu. Hombres todos: Cristo Crucificado es la única salvación del mundo. Ecce Rex vester". 

- "Otra necesidad y hambre padecen los hombres hoy también como ayer; es hambre de justicia y de paz, hambre de libertad verdadera del espíritu y de igualdad entre hermanos, hambre de verdad y de bien". 


Frases de su carta pastoral «Sectamini caritatem; aemulamini spiritualia: Esforzaos por alcanzar la caridad, aspirad a los dones espirituales (I Cor. 14, 1)».

- (La caridad) "que nos eleva sobre nuestra propia condición, y nos hace partícipes del ser mismo y naturaleza de Dios". 

 - "Incumbe el deber de conservar incontaminado ese don de Dios que Él os da de manera sobrenatural y divina, infundiéndoos el Espíritu Santo, que es lo que se llama Caridad" .

- "Quien ama a Dios se halla envuelto en la luz sobrenatural, que alumbra sus caminos, alivia sus pesares, alegra su destierro, acompaña sus soledades, endulza y facilita sus deberes y pone en todas sus obras el santo goce de la esperanza de un mañana donde aquel su amor, incipiente hoy, se ha transformado en posesión del mismo Dios". 

- "Ha invadido el mundo una ola de pecado, de soberbia y de rebeldía, que amenaza socavar los cimientos de diecinueve siglos de civilización cristiana, y por doquiera asaltan nuestros sentidos el escándalo y la impiedad juntamente con el más grosero materialismo". 

- "Este amor al prójimo está muy lejos de aquella vana, infecunda y fría filantropía".

- "De esta caridad o amor a Dios sobre todas las cosas brota, como el tallo de su raíz, al amor a nuestro prójimo, que es la segunda fuente de nuestra paz y el segundo pilar que sostiene el reino de Dios".

- "Sí, tenemos que amar a nuestros hermanos como Cristo nos amó: hasta el sacrificio, hasta la cruz, hasta la muerte»... para abrazar con un mismo sentimiento de caridad al amigo y al enemigo,al pobre y al rico, al que sufre y al que goza, al que manda y al que obedece, porque así es como ama Jesús".


lunes, 21 de agosto de 2017

San Juan de ávila. Combatir los escrúpulos y malos pensamientos.

Fragmentos de textos de "Audi filia".

"Otras veces suele el demonio hacer desmayar trayendo pensamientos contra la fe, o muy sucios y abominables contra las cosas de Dios; y hace entender al que los tiene que salen de él y que él los quiere. Y con esto atribúlale de tal manera, que le quita toda la alegría del ánima, y le hace entender que está desechado de Dios (...) mas su intento es desmayarle, para que así pierda la confianza que en Dios tenía, y trabajado con tales importunidades, venga a perder la paciencia, y así traiga el corazón alborotado y desabrido; que es cosa de que los demonios suelen sacar mucha ganancia, por el aparejo que tienen de imprimir cualquier mal en tal corazón. 

(...) pues el demonio, aunque no queramos, puede traernos pensamientos y hablas interiores, a lo menos haga el hombre como que no los oye, y estése en su paz, sin desmayarse con ellos, y sin tomarse a palabras ni respuestas con el enemigo, según dice santo Rey y Profeta David (Ps. 37, 14): Yo, como sordo, no oía; y como mudo, que no abre su boca. Dificultoso es esto de creer a los que poco saben de las astucias del demonio; los cuales si no dejan de pensar o hacer el bien que hacían, y se ocupan en oír y andar matando las moscas de los tales pensamientos, piensan que por el mismo hecho les han dado consentimiento.

 Y no saben que va mucha diferencia de sentirlos a consentirlos; y que mientras más los tales pensamientos son tan abominables, tanto más pueden confiar en nuestro Señor, que Él los guardará de consentir en males tan grandes, y a los cuales ninguna inclinación tiene, antes aborrecimiento. Y así el mejor remedio es no curar de ellos, con una sosegada disimulación; pues que no hay cosa que más lastime al demonio, como a soberbio, que el despreciarle tan despreciado, que ningún caso hagamos de él, ni de lo que nos trae; ni hay cosa tan peligrosa como trabar razones con quien tan presto nos puede engañar, Y a bien librar, hácenos perder tiempo, y dejar de proseguir el bien que hacíamos.

 Y por esto debemos cerrarle la puerta de nuestro entendimiento cuan fuerte pudiéremos, y unirnos con Dios, y no responder a nuestro enemigo. Y para nuestro consuelo y satisfacción debemos decir algunas veces al día, que creemos lo que cree nuestra madre la Iglesia, y que no es nuestra voluntad consentir en pensamiento falso ni sucio; y decir al Señor lo que está escrito (Isa., 38, 14): Señor, fuerza padezco; responded Vos por mí; y confiar en su misericordia que así lo hará. Porque la victoria de nuestra pelea no está colgada de menear nuestros brazos a solas, mas lo principal de ella es invocar al Señor todopoderoso y acogernos nosotros a Él".

- "(...) Suele a los que estas tentaciones tienen dar mucha pena el haberlas de decir abiertamente a su confesor, por ser cosas tan feas y malas, que no merecen ser tomadas en lengua, y que sólo nombrarlas causa desmayo. Y, por otra parte, si no las dicen muy por extenso, y no relatan cada pensamiento por menudo que sea, paréceles no ir bien confesados. Y así nunca van satisfechos, ora lo digan, ora lo callen, mas con más tristeza de la que trajeron. Deben las tales personas buscar un confesor sabio y experimentado, y darle a entender las raíces de la tentación, de manera que él quede satisfecho y entienda el negocio; y darle muy entero crédito en lo que dijere, porque en esto consiste el remedio de estas personas que, o por su poco saber, o por estar apasionados, no son parte para ser buenos jueces de sí. 

Y el tal confesor debe orar mucho al Señor por la salud de su enfermo; y no cansarse porque le pregunte el tal penitente muchas veces una misma cosa, ni por otras flaquezas que suelen tener; de las cuales no se espante, ni le desprecie por ellas; mas háyale compasión entrañable, y corríjale en espíritu de blandura, como dice San Pablo (Gal, 6, 1), porque no sea él también tentado en aquello o en otro, y venga a probar a su costa cuánta es la humana flaqueza.

 Encomiéndele la enmienda de la vida, y que tome los remedios de los Sacramentos. Y déle a entender que ningún pensamiento hay tan sucio ni malo, que pueda ensuciar el ánima si no lo consiente. Y déle buena esperanza en la misericordia de nuestro Señor, que a su tiempo le librará; y que entre tanto sufra este tormento de sayones, en descuento de sus pecados, y por lo que Jesucristo pasó. Y así confortado el penitente, y llevando su cruz con buena paciencia, y ofreciéndose a la voluntad de nuestro Señor para llevarla toda la vida, si Él fuere de ello servido, ganará más con aquella hiel y vinagre que el demonio le da, que con la miel de devoción que él deseaba". 

- "Sepan también los escrupulosos y entristecidos, que no se contenta el Señor de que siempre anden pensando en los pecados que han hecho, sepultados en tristeza y desmayo, como Lázaro en el sepulcro; mas que es su voluntad, que tras la mortificación y penitencia que han hecho, por la cual tienen semejanza con su Pasión, tengan también consuelo con la esperanza del perdón, por la cual sean semejantes a su Resurrección; y que, pues han besado sus sacratísimos pies, llorando pecados, se levanten a besarle las manos por los beneficios recibidos, y caminen entre temor y esperanza, que es camino seguro".

Frases de san Juan de Ávila.

Fragmentos de textos de "Audi filia".

- "En tres cosas—dijo un viejo de los pasados—juzgué a mis prójimos, y en todas tres he caído.» Agradezca a Dios el que es casto la merced que le hace, y viva con temor y temblor por no caer él, y ayude a levantar al caído, compadeciéndose de él y no despreciándolo. Piense que él y el caído son de una masa, y que cayendo otro cae él cuanto es de su parte. Porque, como dice San Agustín: «No hay pecado que haga un hombre, que no lo haría otro hombre, si no lo rige el Hacedor del hombre.»

- "Y si el demonio nos quisiere turbar con agravarnos los pecados que hemos hecho, miremos que ni él es la parte ofendida, ni es tampoco el juez que nos ha de juzgar. Dios es a quien ofendimos cuando pecamos, y Él es el que ha de juzgar a hombres. Y, por tanto, no nos turbe que el acusador acuse; mas consolémonos, que el que es parte y Juez, nos perdona y absuelve, mediante nuestra penitencia, y sus ministros y Sacramentos".


- "Pues ¿por qué desesperas, hombre, teniendo por remedio y por paga a Dios humanado, cuyo merecimiento es infinito? Y muriendo, mató nuestros pecados, mucho mejor que muriendo Sansón murieron los filisteos (Judi., 16, 30). Y aunque tantos hubiésedes hecho tú como el mismo demonio que te trae a desesperación, debes esforzarte en Cristo, Cordero de Dios, que quita los pecados del mundo (Jn., 1, 29);". 

- "Y si muchas veces cayéredes, muchas procuréis de os levantar. Porque ninguna razón sufre que vos os canséis de recibir el perdón, pues Dios no se cansa de os lo dar. Que quien mandó que perdonásemos a nuestros prójimos NO sólo siete veces al día, más setenta veces siete (Mt, 18, 22), que quiere decir, que perdonemos sin tasa, muy mejor dará el Señor su perdón cuantas veces le fuere pedido; pues su bondad es mayor, y está puesta por ejemplo a la cual sigamos nosotros". 

jueves, 6 de julio de 2017

La prueba de Abraham.

Génesis 22,1-19 es una de esas lecturas que los que pretenden atacar el cristianismo tachan de "crueles". Se trata de la petición - aparente - de Dios a Abraham para que le sacrifique a su hijo Isaac. Finalmente Dios le dice por medio de un Ángel que no lo haga..

"Juro por mí mismo - oráculo del Señor -: porque has obrado de esa manera y no me has negado a tu hijo único, yo te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos, y por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, ya que has obedecido mi voz".

No sólo no es una lectura "dura", sino todo lo contrario, es amable y hasta tierna. Porque: 

1. En el mundo antiguo muchos pueblos sacrificaban a personas, dándoles muerte para ganarse el favor de falsos dioses, por ejemplo a Moloc. En cambio Yahveh deja claro que Él bajo ningún concepto permite el sacrificio humano, como si hacían ciertos pueblos vecinos. Este acontecimiento traumático con final feliz dejaría un recuerdo indeleble y permanente en Abraham y posteriormente a los hebreos de que el Dios verdadero nunca aceptaría del sacrificio humano. En esto como en tantas otras cosas, debían ser diferentes a otros pueblos.

 Al final, aparece el carnero, que sacrifica Abraham. El carnero también es figura de Cristo. Aparece con los cuernos enredados en una zarza, así como Jesús tuvo su sagrada cabeza cubierta por una zarza o corona de espinas.

2. Isaac es figura de Jesucristo. El primero carga con la leña subiendo al monte Moria. El segundo sube al Gólgota con el leño de la cruz sobre sus hombros.

Dios conociendo la debilidad del hombre no le pide a Abrahán más que un acto de fe y de entrega, de darse en aquello que más amaba, su hijo, su futuro, la promesa divina de la descendencia. Pero finalmente no pide la vida de su hijo

En cambio, Dios no dudó en entregar a su propio Hijo, el Verbo, al mundo para nuestra salvación. El Padre Celestial nos dio a su Hijo, que es como darlo todo, porque es lo que más amaba. El Hijo lo da todo, su Vida, en obediencia al padre. El Éspíritu Santo es el Amor que los une y desciende a nosotros. Aquí se intuye el misterio Trinitario. Dios se hace hombre y camina entre nosotros. No podemos decir "Dios no nos entiende" porque se hizo uno de nosotros y por amor a nosotros.

No es extraño por lo tanto que Dios nos pida entrega, a fin de cuentas es lo que Él hace. Pedirnos entrega a Él y al prójimo vendría a ser, si se me permite la expresión, cerrar el círculo amoroso de todo lo creado asumido en Dios.

IFC.

Compendio del Catecismo: Sacerdocio ministerial.


viernes, 9 de junio de 2017

El laico puede y debe ser un contemplativo.


Los laicos tenemos que espabilar. En los últimos siglos muchos santos nos lo vienen advirtiendo. También se dijo en el Concilio Vaticano II. Somos un pueblo sacerdotal desde el bautismo. Tenemos que santificarnos en nuestra vida cotidiana, en nuestro trabajo, nuestra cultura, nuestras ciudades, nuestros países. 

La oración contemplativa no es sólo para los llamados a la vida religiosa, para los monjes, ¡es para todos los cristianos! Casados, solteros, viejos, jóvenes... Debemos dedicar ratos libres al silencio ante el Santísimo en la Iglesia y orar también en nuestros hogares, tenemos que ser místicos, contemplativos en la acción como Cristo y los apóstoles todos los días se retiraban a orar contemplativamente y luego se lanzaban al mundo a predicar. Este fue el mandato de Jesucristo al resucitar, antes de ascender al cielo, que enseñáramos el Evangelio a todas las naciones, que santificáramos el mundo.

¡LAICOS CRISTIANOS CATÓLICOS, DESPERTEMOS!!!

IFC.

lunes, 1 de mayo de 2017

El cuidado de la familia en el Nuevo Testamento.

El Evangelio nos exhorta a poner a Dios sobre todas las cosas, incluida la familia.   

"El que ama su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí". San Mateo: 10, 37.

Se refiere a:

- Las divisiones familiares que traería el evangelio en la familia debido a que unos creerían en Cristo y otros no. Esto en algunos casos extremos o en algunas vocaciones podría significar incluso la separación de la familia.

- Cualquier amor humano, incluido a nosotros mismos debe estar subordinado y ordenado al amor a Dios.

Pero esto no significa que Dios no desee que nos hagamos cargo de nuestra familia. Lo habitual es que los amemos en Dios y que nos santifiquemos cotidianamente con ellos.

San José tuvo la misión de custodiar y proteger a Jesús (el Hijo de Dios) y a María (nueva Arca de la Alianza). La Sagrada familia es el modelo. En el matrimonio todo padre y madre de familia tienen la misión de ser protectores y custodios el uno del otro y de sus hijos.

Jesús manifiesta su preocupación por el mandamiento de honrar a los padres: 

- "Les decía también: "¡Qué bien violáis el mandamiento de Dios, para conservar vuestra tradición! Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre, y: el que maldiga a su padre o a su madre, sea castigado con la muerte. Pero vosotros decís: 'Si uno dice a su padre o a su madre: Lo que de mí podrías recibir como ayuda lo declaro korbán -es decir: ofrenda - ya no le dejáis hacer nada por su padre y por su madre, anulando así la palabra de Dios por la tradición que os habéis transmitido; Y hacéis muchas cosas semejantes a éstas". San Marcos 7, 9-13.

También los apóstoles en sus cartas hablan numerosas ocasiones del deber del cuidado  y responsabilidad familiar: esposos, padres, hijos, ancianos...

San Pablo llega a afirmar: 

- "Si una viuda tiene hijos o nietos, que aprendan éstos primero a practicar los deberes de piedad para con los de su propia familia y a corresponder a sus progenitores, porque esto es agradable a Dios". 1ª epístola a Timoteo 5, 4.

- "Si alguien no tiene cuidado de los suyos, principalmente de sus familiares, ha renegado de la fe y es peor que un infiel". 1ª epístola a Timoteo, 5, 8.

Las responsabilidades familiares suelen ser uno de los ámbitos más habituales para santificarnos. También debemos evangelizar y orar por nuestros familiares.

IFC.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Acto de Confianza en Dios de San Claudio de la Colombiere.

Acto de Confianza en Dios de San Claudio de la Colombiere.


"Dios mío, estoy tan persuadido de que veláis sobre todos los que en Vos esperan y de que nada puede faltar a quien de Vos aguarda toda las cosas, que he resuelto vivir en adelante sin cuidado alguno, descargando sobre Vos todas mis inquietudes. Mas yo dormiré en paz y descansaré; porque Tú ¡Oh Señor! Y sólo Tú, has asegurado mi esperanza. 

 Los hombres pueden despojarme de los bienes y de la reputación; las enfermedades pueden quitarme las fuerzas y los medios de serviros; yo mismo puedo perder vuestra gracia por el pecado; pero no perderé mi esperanza; la conservaré hasta el último instante de mi vida y serán inútiles todos los esfuerzos de los demonios del infierno para arrancármela. Dormiré y descansaré en paz. 

 Que otros esperen su felicidad de su riqueza o de sus talentos; que se apoyen sobre la inocencia de su vida, o sobre el rigor de su penitencia, o sobre el número de sus buenas obras, o sobre el fervor de sus oraciones. En cuanto a mí, Señor, toda mi confianza es mi confianza misma. Porque Tú, Señor, solo Tú, has asegurado mi esperanza. 

A nadie engañó esta confianza. Ninguno de los que han esperado en el Señor ha quedado frustrado en su confianza. Por tanto, estoy seguro de que seré eternamente feliz, porque firmemente espero serlo y porque de Vos ¡oh Dios mío! Es de Quien lo espero. En Ti esperé , Señor, y jamás seré confundido. 

 Bien conozco ¡ah! Demasiado lo conozco, que soy frágil e inconstante; sé cuanto pueden las tentaciones contra la virtud más firme; he visto caer los astros del cielo y las columnas del firmamento; pero nada de esto puede aterrarme. Mientras mantenga firme mi esperanza, me conservaré a cubierto de todas las calamidades; y estoy seguro de esperar siempre, porque espero igualmente esta invariable esperanza. 

 En fin, estoy seguro de que no puedo esperar con exceso de Vos y de que conseguiré todo lo que hubiere esperado de Vos. Así, espero que me sostendréis en las más rápidas y resbaladizas pendientes, que me fortaleceréis contra los más violentos asaltos y que haréis triunfar mi flaqueza sobre mis más formidables enemigos. Espero que me amaréis siempre y que yo os amaré sin interrupción ; y para llevar de una vez toda mi esperanza tan lejos como puedo llevarla, os espero a Vos mismo de Vos mismo ¡oh Creador mío! Para el tiempo y para la eternidad. Así sea".

sábado, 28 de enero de 2017

Santo Tomás de Aquino: la misericordia de Dios.


Santo Tomás de Aquino: las afrentas.

"...Estamos, en efecto, obligados a tener el ánimo dispuesto a tolerar las afrentas si ello fuere conveniente. Mas algunas veces conviene que rechacemos el ultraje recibido, principalmente por dos motivos. En primer lugar, por el bien del que nos infiere la afrenta, a fin de reprimir su audacia e impedir que repita tales cosas en el futuro, [...] En segundo lugar, por el bien de muchas otras personas, cuyo progreso espiritual pudiera ser impedido precisamente por los ultrajes que nos hayan sido inferidos..." (Cfr. S. Th. II-II, 72, 3, c).

martes, 18 de octubre de 2016

"Quien no quiere pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia".

"Que los mas grandes pecadores [pongan] su confianza en Mi misericordia. Ellos mas que nadie tienen derecho a confiar en el abismo de Mi misericordia. Hija Mía, escribe sobre Mi misericordia para las almas afligidas. Me deleitan las almas que recurren a Mi misericordia. A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden.


No puedo castigar aún al pecador mas grande si él suplica Mi compasión, sino que lo justifico en Mi insondable e impenetrable misericordia. Escribe: Antes de venir como juez justo abro de par en par la puerta de Mi misericordia. Quien no quiere pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia…". Jesús a santa Faustina Kowalska (D. 1146).

miércoles, 12 de octubre de 2016

«Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.» María y José.

Evangelio según san Lucas (11,27-28): 
"En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío levantó la voz, diciendo: «Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron.» Pero él repuso: «Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.» 
Algunos malinterpretan este texto viéndolo como un descrédito o desdoro de Jesús hacia su madre. Se trata de todo lo contrario. La estaba elogiando y poniendo por modelo, porque además de ser dichosa por haberle llevado físicamente en su vientre, también lo es también espiritualmente por escuchar y cumplir la palabra de Dios. María es dichosa en cuerpo y alma.

Las respuestas están en las propias Escrituras.

María cumple la palabra de Dios:

- Poniéndose voluntariamente a disposición de Dios y de todos los hombres, aceptando la encarnación del verbo en su seno para nuestra redención.(San Lucas: 1, 26-38).

- Poniéndose en camino para ayudar a su prima Isabel y a Zacarías.(San Lucas: 1, 39-45).

- Orando, agradeciendo y exaltando a Dios en el Magnificat, por haberla exaltado en su humildad y ser la madre del Salvador. (San Lucas: 1, 46-56).

- Protegiéndo a su Hijo. (San Lucas: 2,7).

- Meditando las cosas en su corazón. (San Lucas: 2, 19 y 49).

- Cumpliendo los preceptos religiosos. (San Lucas: 2, 22-24).

- Buscando a Jesús: (San Lucas: 2, 41-50). 

- Pidiendo a Jesús ayudara a los los novios de Caná. (San Juan: 2, 1-12).

- Siguiendo a Jesús. (San Mateo 12, 47). 

- Acompañando a Jesús en su pasión, y en la cruz. (San Juan: 19, 25).

- Compartiendo su sufrimiento con el de Jesús por la humanidad. (San Lucas: 2, 35).

- Aceptando ser Madre de la Iglesia y de toda la humanidad.(San Juan: 19, 26-27).

- Perseverando en la oración con la Iglesia. (Hechos de los apóstoles: 1, 14).

Tambien san José cumple la palabra de Dios:

- Siendo justo, teniendo fe y protegiendo y custodiando a María (nueva Arca de la Alianza) y a Jesús. (San Mateo 1, 19) (San Lucas: 2, 51).

- Obedeciendo lo que el Ángel del Señor le había mandado. (1, 20-25. 2, 13-15).

- Cumpliendo los preceptos religiosos. (San Lucas: 2, 22-24).

- Buscando a Jesús. (San Lucas: 2, 41-50). 

IFC.