miércoles, 17 de enero de 2018

Dejarse salvar.

Casi todo el mundo, tanto creyentes como ateos y agnósticos, se quejan de que la humanidad no va bien, de que no podemos estar así. Estamos todos de acuerdo en el diagnóstico de la "enfermedad", pero no en tomar la "medicina". Ese no "ir bien" de la humanidad se llama pecado y la "medicina" es Cristo.

Cómo han advertido los últimos Papas que la cuestión fundamental es la pérdida de sentido de pecado. Seamos francos, Cristo vino al mundo para redimirnos y ayudarnos con su gracia en nuestra insuficiencia frente al pecado.

El sabio por antonomasia es el buen ladrón. Es mi santo favorito. El comprendió lo que la humanidad debe entender. Estaba en la cruz junto al señor, reconoció su fragilidad y sus pecados y pidió ayuda al Señor. Y la recibió. Ese mismo día entró en el Paraíso.


Esta es la Buena Nueva, que Cristo nos redimió. Así a sido siempre, pero el hombre de hoy, al abandonar la idea del pecado, no logra entender bien el Evangelio.



No se trata de una visión pesimista del hombre. Nunca negó el cristianismo que el hombre sea capaz de buenas y grandes cosas, pero está claro que el desorden que hay en la sociedad tiene su origen en el desorden interno que el pecado original dejó en nosotros. El bautismo borra el pecado original, pero como consecuencia de éste, nuestra naturaleza está, en ciertos aspectos, como debilitada.

Tenemos que luchar contra nuestros pecados. El Señor mediante los Sacramentos de la Iglesia, nos ayuda a ser mejores. La Virgen María también nos ayuda. No hay que desanimarse frente a nuestras deficiencias. Si cada vez que pecamos acudimos al sacramento de la confesión y recomenzamos, Dios nos perdona. Y si nos quedamos cortos en nuestros buenos propósitos, Él suplirá lo que nos falta. Lo importante es luchar, seguir esforzándonos y estar abiertos a Dios.



IFC.




lunes, 8 de enero de 2018

Papa Francisco: las tinajas de Caná.

Extracto de homilía del Papa Francisco 6-7-2015:

"Hay un detalle que nos tiene que hacer pensar: el vino nuevo ese vino tan nuevo que dice el Mayordomo en las bodas de Caná nace de las tinajas de purificación, es decir, del lugar donde todos habían dejado su pecado, nacen de lo peorcito porque «donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia» (Rm 5,20).

Y en la familia de cada uno de nosotros y en la familia común que formamos todos, nada se descarta, nada es inútil. (...) Les invito a intensificar su oración por esta intención, para que aun aquello que nos parezca impuro, el agua de las tinajas, nos escandalice o espante, Dios –haciéndolo pasar por su «hora»– lo pueda transformar en milagro. 

 La familia hoy necesita de este milagro. Y toda esta historia comenzó porque «no tenían vino», y todo se pudo hacer porque una mujer –la Virgen– estuvo atenta, supo poner en manos de Dios sus preocupaciones, y actuó con sensatez y coraje. Pero hay un detalle, no es menor el dato final: gustaron el mejor de los vinos. Y esa es la buena noticia: el mejor de los vinos está por ser tomado, lo más lindo, lo más profundo y lo más bello para la familia está por venir".

viernes, 17 de noviembre de 2017

Frases del mensaje del papa Francisco por la I Jornada Mundial de los Pobres.

Frases del mensaje del papa Francisco por la I Jornada Mundial de los Pobres. 
- "Si realmente queremos encontrar a Cristo, es necesario que toquemos su cuerpo en el cuerpo llagado de los pobres, como confirmación de la comunión sacramental recibida en la Eucaristía. El Cuerpo de Cristo, partido en la sagrada liturgia, se deja encontrar por la caridad compartida en los rostros y en las personas de los hermanos y hermanas más débiles. Son siempre actuales las palabras del santo Obispo Crisóstomo: «Si queréis honrar el cuerpo de Cristo, no lo despreciéis cuando está desnudo; no honréis al Cristo eucarístico con ornamentos de seda, mientras que fuera del templo descuidáis a ese otro Cristo que sufre por frío y desnudez» (Hom. in Matthaeum, 50,3: PG 58). 

- "La pobreza es una actitud del corazón que nos impide considerar el dinero, la carrera, el lujo como objetivo de vida y condición para la felicidad. Es la pobreza, más bien, la que crea las condiciones para que nos hagamos cargo libremente de nuestras responsabilidades personales y sociales, a pesar de nuestras limitaciones, confiando en la cercanía de Dios y sostenidos por su gracia. La pobreza, así entendida, es la medida que permite valorar el uso adecuado de los bienes materiales, y también vivir los vínculos y los afectos de modo generoso y desprendido" (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 25-45). 

- "(...) las comunidades cristianas se conviertan cada vez más y mejor en signo concreto del amor de Cristo por los últimos y los más necesitados. - Esta Jornada tiene como objetivo, en primer lugar, estimular a los creyentes para que reaccionen ante la cultura del descarte y del derroche, haciendo suya la cultura del encuentro".

- Podrán invitar a los pobres y a los voluntarios a participar juntos en la Eucaristía de ese domingo, de tal modo que se manifieste con más autenticidad la celebración de la Solemnidad de Cristo Rey del universo, el domingo siguiente".

jueves, 5 de octubre de 2017

San Juan Pablo II: los nacionalismos.

"(...) descubrimos fácilmente la presencia de nacionalismos exacerbados. No se trata de amor legítimo a la propia patria o de estima de su identidad, sino de un rechazo del otro en su diferencia, para imponerse mejor a él. Todos los medios son buenos: la exaltación de la raza que llega a identificar nación y etnia, la sobrevaloración del Estado, que piensa y decide por todos; la imposición de un modelo económico uniforme y la nivelación de las diferencias culturales. Nos hallamos frente a un nuevo paganismo: la divinización de la nación. La historia ha mostrado que del nacionalismo se pasa muy rápidamente al totalitarismo y que, cuando los Estados ya no son iguales, las personas terminan por no serlo tampoco. De esta manera, se anula la solidaridad natural entre los pueblos, se pervierte el sentido de las proporciones y se desprecia el principio de la unidad del género humano.

 La Iglesia católica no puede aceptar esta visión de las cosas. Al ser universal por su misma naturaleza, está al servicio de todos y no se identifica nunca con una comunidad nacional particular. Acoge en su seno a todas las naciones, todas las razas y todas las culturas. Se acuerda, más aún, sabe que es depositaria del proyecto de Dios para la humanidad: congregar a todos los hombres en una única familia. Esto es así, porque él es el Creador y Padre de todos. Por eso, cada vez que el cristianismo, sea en su tradición occidental, sea en la oriental, se transforma en instrumento de un nacionalismo, recibe una herida en su mismo corazón y se vuelve estéril.


Mi predecesor el Papa Pío XI, ya en 1937 había condenado esas graves desviaciones en su encíclica Mit brennender Sorge, afirmando: «Todo el que tome la raza, o el pueblo, o el Estado, o una forma determinada del Estado, o los representantes del poder estatal u otros elementos fundamentales de la sociedad humana [...] y los divinice con culto idolátrico, pervierte y falsifica el orden creado e impuesto por Dios» (AAS 29 [1937], p. 149). 

Europa se halla compuesta en la actualidad por una mayoría de Estados pequeños o medianos. Pero todos tienen su patrimonio de valores, la misma dignidad y los mismos derechos. Ninguna autoridad puede limitar sus derechos fundamentales, a no ser que pongan en peligro los derechos de las demás naciones. Si la comunidad internacional no logra llegar a un acuerdo sobre los medios con que hay que afrontar en su raíz este problema de las reivindicaciones nacionalistas, se puede prever que continentes enteros padecerán una especie de gangrena, y se volverá paulatinamente a reacciones de poder, cuyas primeras víctimas serán las mismas personas. Porque los derechos de los pueblos están ligados a los derechos del hombre". 


 Extracto del discurso del Santo Padre Juan Pablo II a los miembros del cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede. Sábado 15 de enero de 1994.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Cruz.

Evangelio de san Juan 3, 16-17: "Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él". 

Del Catecismo de la Iglesia Católica:

599 La muerte violenta de Jesús no fue fruto del azar en una desgraciada constelación de circunstancias. Pertenece al misterio del designio de Dios, como lo explica san Pedro a los judíos de Jerusalén ya en su primer discurso de Pentecostés: "Fue entregado según el determinado designio y previo conocimiento de Dios" (Hch 2, 23). Este lenguaje bíblico no significa que los que han "entregado a Jesús" (Hch 3, 13) fuesen solamente ejecutores pasivos de un drama escrito de antemano por Dios.

600 Para Dios todos los momentos del tiempo están presentes en su actualidad. Por tanto establece su designio eterno de "predestinación" incluyendo en él la respuesta libre de cada hombre a su gracia: "Sí, verdaderamente, se han reunido en esta ciudad contra tu santo siervo Jesús, que tú has ungido, Herodes y Poncio Pilato con las naciones gentiles y los pueblos de Israel (cf. Sal 2, 1-2), de tal suerte que ellos han cumplido todo lo que, en tu poder y tu sabiduría, habías predestinado" (Hch 4, 27-28). Dios ha permitido los actos nacidos de su ceguera (cf. Mt 26, 54; Jn 18, 36; 19, 11) para realizar su designio de salvación (cf. Hch 3, 17-18).

En la cruz, Jesús consuma su sacrificio.

616 El "amor hasta el extremo"(Jn 13, 1) es el que confiere su valor de redención y de reparación, de expiación y de satisfacción al sacrificio de Cristo. Nos ha conocido y amado a todos en la ofrenda de su vida (cf. Ga 2, 20; Ef 5, 2. 25). "El amor [...] de Cristo nos apremia al pensar que, si uno murió por todos, todos por tanto murieron" (2 Co 5, 14).
Ningún hombre aunque fuese el más santo estaba en condiciones de tomar sobre sí los pecados de todos los hombres y ofrecerse en sacrificio por todos. La existencia en Cristo de la persona divina del Hijo, que al mismo tiempo sobrepasa y abraza a todas las personas humanas, y que le constituye Cabeza de toda la humanidad, hace posible su sacrificio redentor por todos.

617 Sua sanctissima passione in ligno crucis nobis justificationem meruit ("Por su sacratísima pasión en el madero de la cruz nos mereció la justificación"), enseña el Concilio de Trento (DS, 1529) subrayando el carácter único del sacrificio de Cristo como "causa de salvación eterna" (Hb 5, 9). Y la Iglesia venera la Cruz cantando: O crux, ave, spes unica ("Salve, oh cruz, única esperanza"; Añadidura litúrgica al himno "Vexilla Regis": Liturgia de las Horas).

miércoles, 30 de agosto de 2017

Frases del beato Diego Ventaja Milán.

Frases del beato Diego Ventaja Milán. Mártir, obispo de Almería.

- "Hombres de ciencia que buscáis la verdad; la verdad es Cristo Crucificado. Hombres de gobierno que buscáis el bien y la paz; el bien y la paz no se encuentra sino en Cristo Crucificado. Hombres del trabajo, que buscáis el pan; solamente Cristo Crucificado tiene para vosotros el pan del cuerpo y del espíritu. Hombres todos: Cristo Crucificado es la única salvación del mundo. Ecce Rex vester". 

- "Otra necesidad y hambre padecen los hombres hoy también como ayer; es hambre de justicia y de paz, hambre de libertad verdadera del espíritu y de igualdad entre hermanos, hambre de verdad y de bien". 


Frases de su carta pastoral «Sectamini caritatem; aemulamini spiritualia: Esforzaos por alcanzar la caridad, aspirad a los dones espirituales (I Cor. 14, 1)».

- (La caridad) "que nos eleva sobre nuestra propia condición, y nos hace partícipes del ser mismo y naturaleza de Dios". 

 - "Incumbe el deber de conservar incontaminado ese don de Dios que Él os da de manera sobrenatural y divina, infundiéndoos el Espíritu Santo, que es lo que se llama Caridad" .

- "Quien ama a Dios se halla envuelto en la luz sobrenatural, que alumbra sus caminos, alivia sus pesares, alegra su destierro, acompaña sus soledades, endulza y facilita sus deberes y pone en todas sus obras el santo goce de la esperanza de un mañana donde aquel su amor, incipiente hoy, se ha transformado en posesión del mismo Dios". 

- "Ha invadido el mundo una ola de pecado, de soberbia y de rebeldía, que amenaza socavar los cimientos de diecinueve siglos de civilización cristiana, y por doquiera asaltan nuestros sentidos el escándalo y la impiedad juntamente con el más grosero materialismo". 

- "Este amor al prójimo está muy lejos de aquella vana, infecunda y fría filantropía".

- "De esta caridad o amor a Dios sobre todas las cosas brota, como el tallo de su raíz, al amor a nuestro prójimo, que es la segunda fuente de nuestra paz y el segundo pilar que sostiene el reino de Dios".

- "Sí, tenemos que amar a nuestros hermanos como Cristo nos amó: hasta el sacrificio, hasta la cruz, hasta la muerte»... para abrazar con un mismo sentimiento de caridad al amigo y al enemigo,al pobre y al rico, al que sufre y al que goza, al que manda y al que obedece, porque así es como ama Jesús".


jueves, 6 de julio de 2017

La prueba de Abraham.

Génesis 22,1-19 es una de esas lecturas que los que pretenden atacar el cristianismo tachan de "crueles". Se trata de la petición - aparente - de Dios a Abraham para que le sacrifique a su hijo Isaac. Finalmente Dios le dice por medio de un Ángel que no lo haga..

"Juro por mí mismo - oráculo del Señor -: porque has obrado de esa manera y no me has negado a tu hijo único, yo te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos, y por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, ya que has obedecido mi voz".

No sólo no es una lectura "dura", sino todo lo contrario, es amable y hasta tierna. Porque: 

1. En el mundo antiguo muchos pueblos sacrificaban a personas, dándoles muerte para ganarse el favor de falsos dioses, por ejemplo a Moloc. En cambio Yahveh deja claro que Él bajo ningún concepto permite el sacrificio humano, como si hacían ciertos pueblos vecinos. Este acontecimiento traumático con final feliz dejaría un recuerdo indeleble y permanente en Abraham y posteriormente a los hebreos de que el Dios verdadero nunca aceptaría del sacrificio humano. En esto como en tantas otras cosas, debían ser diferentes a otros pueblos.

 Al final, aparece el carnero, que sacrifica Abraham. El carnero también es figura de Cristo. Aparece con los cuernos enredados en una zarza, así como Jesús tuvo su sagrada cabeza cubierta por una zarza o corona de espinas.

2. Isaac es figura de Jesucristo. El primero carga con la leña subiendo al monte Moria. El segundo sube al Gólgota con el leño de la cruz sobre sus hombros.

Dios conociendo la debilidad del hombre no le pide a Abrahán más que un acto de fe y de entrega, de darse en aquello que más amaba, su hijo, su futuro, la promesa divina de la descendencia. Pero finalmente no pide la vida de su hijo

En cambio, Dios no dudó en entregar a su propio Hijo, el Verbo, al mundo para nuestra salvación. El Padre Celestial nos dio a su Hijo, que es como darlo todo, porque es lo que más amaba. El Hijo lo da todo, su Vida, en obediencia al padre. El Éspíritu Santo es el Amor que los une y desciende a nosotros. Aquí se intuye el misterio Trinitario. Dios se hace hombre y camina entre nosotros. No podemos decir "Dios no nos entiende" porque se hizo uno de nosotros y por amor a nosotros.

No es extraño por lo tanto que Dios nos pida entrega, a fin de cuentas es lo que Él hace. Pedirnos entrega a Él y al prójimo vendría a ser, si se me permite la expresión, cerrar el círculo amoroso de todo lo creado asumido en Dios.

IFC.

viernes, 9 de junio de 2017

El laico puede y debe ser un contemplativo.


Los laicos tenemos que espabilar. En los últimos siglos muchos santos nos lo vienen advirtiendo. También se dijo en el Concilio Vaticano II. Somos un pueblo sacerdotal desde el bautismo. Tenemos que santificarnos en nuestra vida cotidiana, en nuestro trabajo, nuestra cultura, nuestras ciudades, nuestros países. 

La oración contemplativa no es sólo para los llamados a la vida religiosa, para los monjes, ¡es para todos los cristianos! Casados, solteros, viejos, jóvenes... Debemos dedicar ratos libres al silencio ante el Santísimo en la Iglesia y orar también en nuestros hogares, tenemos que ser místicos, contemplativos en la acción como Cristo y los apóstoles todos los días se retiraban a orar contemplativamente y luego se lanzaban al mundo a predicar. Este fue el mandato de Jesucristo al resucitar, antes de ascender al cielo, que enseñáramos el Evangelio a todas las naciones, que santificáramos el mundo.

¡LAICOS CRISTIANOS CATÓLICOS, DESPERTEMOS!!!

IFC.

lunes, 1 de mayo de 2017

El cuidado de la familia en el Nuevo Testamento.

El Evangelio nos exhorta a poner a Dios sobre todas las cosas, incluida la familia.   

"El que ama su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí". San Mateo: 10, 37.

Se refiere a:

- Las divisiones familiares que traería el evangelio en la familia debido a que unos creerían en Cristo y otros no. Esto en algunos casos extremos o en algunas vocaciones podría significar incluso la separación de la familia.

- Cualquier amor humano, incluido a nosotros mismos debe estar subordinado y ordenado al amor a Dios.

Pero esto no significa que Dios no desee que nos hagamos cargo de nuestra familia. Lo habitual es que los amemos en Dios y que nos santifiquemos cotidianamente con ellos.

San José tuvo la misión de custodiar y proteger a Jesús (el Hijo de Dios) y a María (nueva Arca de la Alianza). La Sagrada familia es el modelo. En el matrimonio todo padre y madre de familia tienen la misión de ser protectores y custodios el uno del otro y de sus hijos.

Jesús manifiesta su preocupación por el mandamiento de honrar a los padres: 

- "Les decía también: "¡Qué bien violáis el mandamiento de Dios, para conservar vuestra tradición! Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre, y: el que maldiga a su padre o a su madre, sea castigado con la muerte. Pero vosotros decís: 'Si uno dice a su padre o a su madre: Lo que de mí podrías recibir como ayuda lo declaro korbán -es decir: ofrenda - ya no le dejáis hacer nada por su padre y por su madre, anulando así la palabra de Dios por la tradición que os habéis transmitido; Y hacéis muchas cosas semejantes a éstas". San Marcos 7, 9-13.

También los apóstoles en sus cartas hablan numerosas ocasiones del deber del cuidado  y responsabilidad familiar: esposos, padres, hijos, ancianos...

San Pablo llega a afirmar: 

- "Si una viuda tiene hijos o nietos, que aprendan éstos primero a practicar los deberes de piedad para con los de su propia familia y a corresponder a sus progenitores, porque esto es agradable a Dios". 1ª epístola a Timoteo 5, 4.

- "Si alguien no tiene cuidado de los suyos, principalmente de sus familiares, ha renegado de la fe y es peor que un infiel". 1ª epístola a Timoteo, 5, 8.

Las responsabilidades familiares suelen ser uno de los ámbitos más habituales para santificarnos. También debemos evangelizar y orar por nuestros familiares.

IFC.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Acto de Confianza en Dios de San Claudio de la Colombiere.

Acto de Confianza en Dios de San Claudio de la Colombiere.


"Dios mío, estoy tan persuadido de que veláis sobre todos los que en Vos esperan y de que nada puede faltar a quien de Vos aguarda toda las cosas, que he resuelto vivir en adelante sin cuidado alguno, descargando sobre Vos todas mis inquietudes. Mas yo dormiré en paz y descansaré; porque Tú ¡Oh Señor! Y sólo Tú, has asegurado mi esperanza. 

 Los hombres pueden despojarme de los bienes y de la reputación; las enfermedades pueden quitarme las fuerzas y los medios de serviros; yo mismo puedo perder vuestra gracia por el pecado; pero no perderé mi esperanza; la conservaré hasta el último instante de mi vida y serán inútiles todos los esfuerzos de los demonios del infierno para arrancármela. Dormiré y descansaré en paz. 

 Que otros esperen su felicidad de su riqueza o de sus talentos; que se apoyen sobre la inocencia de su vida, o sobre el rigor de su penitencia, o sobre el número de sus buenas obras, o sobre el fervor de sus oraciones. En cuanto a mí, Señor, toda mi confianza es mi confianza misma. Porque Tú, Señor, solo Tú, has asegurado mi esperanza. 

A nadie engañó esta confianza. Ninguno de los que han esperado en el Señor ha quedado frustrado en su confianza. Por tanto, estoy seguro de que seré eternamente feliz, porque firmemente espero serlo y porque de Vos ¡oh Dios mío! Es de Quien lo espero. En Ti esperé , Señor, y jamás seré confundido. 

 Bien conozco ¡ah! Demasiado lo conozco, que soy frágil e inconstante; sé cuanto pueden las tentaciones contra la virtud más firme; he visto caer los astros del cielo y las columnas del firmamento; pero nada de esto puede aterrarme. Mientras mantenga firme mi esperanza, me conservaré a cubierto de todas las calamidades; y estoy seguro de esperar siempre, porque espero igualmente esta invariable esperanza. 

 En fin, estoy seguro de que no puedo esperar con exceso de Vos y de que conseguiré todo lo que hubiere esperado de Vos. Así, espero que me sostendréis en las más rápidas y resbaladizas pendientes, que me fortaleceréis contra los más violentos asaltos y que haréis triunfar mi flaqueza sobre mis más formidables enemigos. Espero que me amaréis siempre y que yo os amaré sin interrupción ; y para llevar de una vez toda mi esperanza tan lejos como puedo llevarla, os espero a Vos mismo de Vos mismo ¡oh Creador mío! Para el tiempo y para la eternidad. Así sea".

sábado, 28 de enero de 2017

Santo Tomás de Aquino: las afrentas.

"...Estamos, en efecto, obligados a tener el ánimo dispuesto a tolerar las afrentas si ello fuere conveniente. Mas algunas veces conviene que rechacemos el ultraje recibido, principalmente por dos motivos. En primer lugar, por el bien del que nos infiere la afrenta, a fin de reprimir su audacia e impedir que repita tales cosas en el futuro, [...] En segundo lugar, por el bien de muchas otras personas, cuyo progreso espiritual pudiera ser impedido precisamente por los ultrajes que nos hayan sido inferidos..." (Cfr. S. Th. II-II, 72, 3, c).

miércoles, 12 de octubre de 2016

«Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.» María y José.

Evangelio según san Lucas (11,27-28): 
"En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío levantó la voz, diciendo: «Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron.» Pero él repuso: «Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.» 
Algunos malinterpretan este texto viéndolo como un descrédito o desdoro de Jesús hacia su madre. Se trata de todo lo contrario. La estaba elogiando y poniendo por modelo, porque además de ser dichosa por haberle llevado físicamente en su vientre, también lo es también espiritualmente por escuchar y cumplir la palabra de Dios. María es dichosa en cuerpo y alma.

Las respuestas están en las propias Escrituras.

María cumple la palabra de Dios:

- Poniéndose voluntariamente a disposición de Dios y de todos los hombres, aceptando la encarnación del verbo en su seno para nuestra redención.(San Lucas: 1, 26-38).

- Poniéndose en camino para ayudar a su prima Isabel y a Zacarías.(San Lucas: 1, 39-45).

- Orando, agradeciendo y exaltando a Dios en el Magnificat, por haberla exaltado en su humildad y ser la madre del Salvador. (San Lucas: 1, 46-56).

- Protegiéndo a su Hijo. (San Lucas: 2,7).

- Meditando las cosas en su corazón. (San Lucas: 2, 19 y 49).

- Cumpliendo los preceptos religiosos. (San Lucas: 2, 22-24).

- Buscando a Jesús: (San Lucas: 2, 41-50). 

- Pidiendo a Jesús ayudara a los los novios de Caná. (San Juan: 2, 1-12).

- Siguiendo a Jesús. (San Mateo 12, 47). 

- Acompañando a Jesús en su pasión, y en la cruz. (San Juan: 19, 25).

- Compartiendo su sufrimiento con el de Jesús por la humanidad. (San Lucas: 2, 35).

- Aceptando ser Madre de la Iglesia y de toda la humanidad.(San Juan: 19, 26-27).

- Perseverando en la oración con la Iglesia. (Hechos de los apóstoles: 1, 14).

Tambien san José cumple la palabra de Dios:

- Siendo justo, teniendo fe y protegiendo y custodiando a María (nueva Arca de la Alianza) y a Jesús. (San Mateo 1, 19) (San Lucas: 2, 51).

- Obedeciendo lo que el Ángel del Señor le había mandado. (1, 20-25. 2, 13-15).

- Cumpliendo los preceptos religiosos. (San Lucas: 2, 22-24).

- Buscando a Jesús. (San Lucas: 2, 41-50). 

IFC.




martes, 4 de octubre de 2016

San Francisco de Asís.


A quien quiera  conocer este santo, le recomendaría que deje las novelas adaptadas sobre san Francisco a un lado y lea las crónicas biográficas de su época y las reglas de la Orden y las oraciones que él mismo escribió y dictó. Hay libros que las recogen y también se pueden encontrar por internet: http://franciscanos.org/frandp/menup.html

Es verdad que el espíritu franciscano se basa en buena medida en la cordialidad, la mansedumbre y la armonía con la "hermana naturaleza", pero san Francisco no era un relativista. Cuando se faltaba el respeto al Evangelio como verdad revelada, podía llegar a ser firme. En las crónicas de la época podemos ver como evangelizaba arriesgando su vida para salvar almas -así lo decía él literalmente- con el cristianismo y la Iglesia Católica como religión verdadera.

La verdad... esa palabra que horroriza a la sociedad actual. Sin embargo sigue siendo la misma hoy.  San Francisco de Asís tiene muchas más cosas que aportar y también en la actualidad:

- Su espíritu marcadamente penitencial, o sea la metanoia, el cambio, el esfuerzo en la enmienda, la capacidad de remover los obstáculos y faltas que nos separan de Dios. Y así, asemejarnos a Jesús, imitando su vida, cada uno desde su vocación.

- La "santa dama pobreza". No la miseria, sino saber vivir una vida sencilla, austera, sin tantas posesiones y objetos inútiles, que no pocas veces, nos impiden la oración y la vida interior. Un mensaje muy urgente hoy.

- La castidad, cada cual según su estado.

- Obediencia y amor a la Iglesia Católica.

- Humildad. Reconocer pecados y debilidades.

- Anunciar el Evangelio, oración y recogimiento.

- No girar la cabeza y ayudar (física y espiritualmente) a los "leprosos", a los más necesitados, a los despreciados de nuestra sociedad, incluso a los más malvados.

- Esforzarse por evitar actitudes que nos esclavizan, porque un día nos visitará "la hermana muerte". Procuremos que nuestra alma esté limpia cuando llegue.

Combatir el olvido de Dios y tener amor a Jesús sacramentado, porque como gritaba san Francisco entre lágrimas, "el Amor no es amado".

- El amor a la verdad. Verdad sólo hay una, no muchas. 

- Y por supuesto, todo esto con "santa alegría", mansedumbre y amabilidad, pero sin perder de vista la verdad y sin rebajar sus exigencias.

IFC.

Frases de san Francisco de Asís.

- "Los que no quieren gustar cuán suave sea el Señor (cf. Sal 33,9) y aman las tinieblas más que la luz (Jn 3,19), no queriendo cumplir los mandamientos de Dios, son malditos; de ellos se dice por el profeta: Malditos los que se apartan de tus mandatos (Sal 118,21). Pero, ¡oh cuán bienaventurados y benditos son aquellos que aman a Dios y hacen como dice el mismo Señor en el Evangelio: Amarás al Señor tu Dios con todo el corazón y con toda la mente, y a tu prójimo como a ti mismo (Mt 22,37.39)!".

- "Ciertamente debemos confesar al sacerdote todos nuestros pecados; y recibamos de él el cuerpo y la sangre de nuestro Señor Jesucristo".

- "Y pensáis poseer por largo tiempo las vanidades de este siglo, pero estáis engañados, porque vendrá el día y la hora en los que no pensáis, no sabéis e ignoráis; enferma el cuerpo, se aproxima la muerte y así se muere de muerte amarga. Y dondequiera, cuando quiera, como quiera que muere el hombre en pecado mortal sin penitencia ni satisfacción, si puede satisfacer y no satisface, el diablo arrebata su alma de su cuerpo (...)".

- "Y guardémonos mucho de la malicia y sutileza de Satanás, que quiere que el hombre no tenga su mente y su corazón dirigidos a Dios". 

- "Debemos también ayunar y abstenernos de los vicios y pecados (cf. Eclo 3,32), y de lo superfluo en comidas y bebida, y ser católicos. Debemos también visitar las iglesias frecuentemente y venerar y reverenciar a los clérigos, no tanto por ellos mismos si fueren pecadores, sino por el oficio y administración del santísimo cuerpo y sangre de Cristo, que sacrifican en el altar, y reciben, y administran a los otros". 

- "Ved vuestra dignidad, hermanos sacerdotes (cf. 1 Cor 1,26), y sed santos, porque él es santo (cf. Lev 19,2). Y así como el Señor Dios os ha honrado a vosotros sobre todos por causa de este ministerio, así también vosotros, sobre todos, amadlo, reverenciadlo y honradlo. Gran miseria y miserable debilidad, que cuando lo tenéis tan presente a él en persona, vosotros os preocupéis de cualquier otra cosa en todo el mundo".

- "Y guárdense todos los hermanos, tanto los ministros y siervos como los otros, de turbarse o airarse por el pecado o mal del otro, porque el diablo quiere echar a perder a muchos por el delito de uno solo; por el contrario, ayuden espiritualmente como mejor puedan al que pecó, porque no necesitan médico los sanos sino los que están mal (cf. Mt 9,12 y Mc 2,17)".

sábado, 13 de agosto de 2016

San Maximiliano Kolbe.

Mañana se celebra a san Maximiliano Kolbe. Algunas frases suyas:

- "Tratemos de introducir a la Inmaculada en el alma como lo hizo San José en Belén. Roguemos a San José que podamos ser tan entregados y tan dispuestos a sacrificarnos y a trabajar por la Inmaculada, como él. Roguemos que sepamos vivir para Ella como San José".

- "Tú, Dios infinito y eterno, me has amado desde hace
siglos, me llamaste de la nada a la existencia. Para demostrarme de cerca que me amabas con mucha ternura, bajaste de las delicias más puras del paraíso a esta tierra…viviste en medio de la pobreza…, quisiste ser colgado entre tormentos en un torpe patíbulo en medio de dos malhechores… ¡Oh Dios de amor, me redimiste de este modo terrible y generoso! Tú, sin embargo, no te contentaste con eso, sino que viendo que habrían de transcurrir 19 siglos desde que esparciste esas demostraciones de tu amor hasta que yo apareciera en la tierra, ¡quisiste proveer también a esto! Tu corazón no permitió que yo tuviera que alimentarme únicamente de los recuerdos de tu inmenso amor. Te quedaste en esta mísera tierra en el santísimo y admirable Sacramento del altar y ahora vienes a mí y te unes estrechamente a mí bajo la forma del alimento… Tu Sangre ya fluye en mi sangre, tu alma, oh Dios Encarnado, se compenetra con la mía, le da fuerza y la alimenta. 

- "Queridísimos hijos, cómo desearía decirles, repetirles lo buena que es la Inmaculada, para poder alejar para siempre de sus pequeños corazones la tristeza, el desaliento interior, el abatimiento. La sola invocación “María”, acaso con el ánimo sumergido en las tinieblas, en las arideces, y hasta en la desgracia del pecado, ¡qué eco produce en su Corazón que tanto nos ama! Y cuanto más infeliz es el alma, hundida en sus pecados, tanto más este
Refugio de los pobres pecadores como nosotros, la rodea de cariñosa y solícita protección. Pero no se aflijan nunca si no sienten tal amor. Si quieren amar, ésta es ya una señal segura de que están amando; se trata sólo de un amor que procede de la voluntad. También el sentimiento exterior es fruto de la gracia, pero no siempre sigue inmediatamente a la voluntad. 

Puede venirles, queridos míos, un pensamiento, casi una triste nostalgia, una súplica, un lamento. “¿Quién sabe si la Inmaculada me ama todavía?” ¡Hijos amadísimos! Se lo digo a todos juntos y a cada uno en particular en su nombre, anótenlo bien, en su nombre: Ella ama a cada uno de ustedes, los ama mucho y en todo momento sin excepción alguna. Esto, queridísimos hijos, se lo repito en su nombre. Ámala, Ámala a la Inmaculada. Ella te hará feliz. Fíate de ella sin límites".

El papa Francisco advierte sobre la ideología de género.


"Quisiera concluir aquí con este aspecto, porque detrás de esto hay ideologías. En Europa, América, América Latina, África, en algunos países de Asia, hay verdaderas colonizaciones ideológicas. Y una de estas —lo digo claramente con «nombre y apellido»— es el gender. Hoy a los niños —a los niños— en la escuela se enseña esto: que cada uno puede elegir el sexo. ¿Por qué enseñan esto? Porque los libros son los de las personas y de las instituciones que dan el dinero. Son las colonizaciones ideológicas, sostenidas también por países muy influyentes. Y esto es terrible. 

Hablando con Papa Benedicto, que está bien y tiene un pensamiento claro, me decía: «Santidad, esta es la época del pecado contra Dios creador». Es inteligente. Dios ha creado al hombre y a la mujer; Dios ha creado al mundo así, así, y nosotros estamos haciendo lo contrario. Dios nos dio un estado «inculto» para que nosotros lo transformáramos en cultura; y después, con esta cultura, hacemos cosas que nos devuelven al estado «inculto». Lo que ha dicho el Papa Benedicto tenemos que pensarlo: «Es la época del pecado contra Dios creador». Esto nos ayudará".



miércoles, 3 de agosto de 2016

Respuesta de Jesús a la mujer cananea.

El evangelio de hoy es el de la mujer cananea, Mateo 15,21-28. La cananea era pagana y pide que su hija sea liberada de un demonio. Los díscípulos piden al Señor que la atienda y Jesús le responde que no está bien echar a los perrillos el pan de los hijos. Finalmente ante su insistencia, alaba su gran fe y libera a su hija del demonio.

En primer lugar vemos la oración de intercesión al Señor por los demás que todos hemos de practicar reflejada en la petición de los discípulos.

A continuación la respuesta de Jesús. Los judíos llamaban a los paganos perros que para ellos eran un animal impuro. Aunque parece que Jesús suaviza con un diminutivo y dice "perrillos".

¿Es que Jesús rechazaba a los paganos y luego cambió de opinión? En absoluto. Él mismo los evangelizó en muchas ocasiones y después de su Resurrección y Ascensión se lo encomendó a sus apóstoles y  discípulos. Pero así como una piedrecita lanzada al agua genera círculos concéntricos expansivos, era de ley predicar el evangelio primero a los judíos y en expansión a los paganos y así cumplir las escrituras en lo referente a la salvación universal. 

La oración de la cananea tiene una fe llena de confianza, es perseverante sin desanimarse, clara, humilde y perfecta, ya que, al contrario que una buena parte de los judíos, esta pagana reconoce a Jesús como el Mesías que había de venir a salvarnos. Lo llama Señor e Hijo de David. Y Jesús conmovido, alaba su gran fe, como hizo con otros paganos que aparecen en el Evangelio y libera del demonio a su hija.

Estas palabras favorables de Jesús a la cananea y a los paganos, servirán de recuerdo a algunos pequeños sectores judeocristianos de las primeras comunidades, que eran algo duros con los no judíos en las comunidades.

En mi opinión, el Señor probablemente estaba calibrando y sondeando amorosamente por un lado la fe en la oración intercesora de sus discípulos, y por otro hasta donde llegaba  la fe de esta mujer pagana y su amor por Dios y por su hija.

De nuevo, nos encontramos con uno de esos pasajes bíblicos, que a primera vista parecen fríos y ásperos, cuando la realidad es que contienen un gran Amor y una gran ternura por parte de Dios a la humanidad.

Por eso es tan necesario dejar los prejuicios a un lado y estudiar las Escrituras y el depósito de la Tradición de la Iglesia Católica.

IFC.

martes, 19 de julio de 2016

La recepción de la Eucaristía en el Catecismo.

Algunos numerales del catecismo de la Iglesia Católica sobre la recepción de la Eucaristía:

1384 El Señor nos dirige una invitación urgente a recibirle en el sacramento de la Eucaristía: "En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros" (Jn 6,53).

1385 Para responder a esta invitación, debemos prepararnos para este momento tan grande y santo. San Pablo exhorta a un examen de conciencia: "Quien coma el pan o beba el cáliz del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Examínese, pues, cada cual, y coma entonces del pan y beba del cáliz. Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propio castigo" ( 1 Co 11,27-29). Quien tiene conciencia de estar en pecado grave debe recibir el sacramento de la Reconciliación antes de acercarse a comulgar.

 1386 Ante la grandeza de este sacramento, el fiel sólo puede repetir humildemente y con fe ardiente las palabras del Centurión (cf Mt 8,8): "Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme". En la Liturgia de san Juan Crisóstomo, los fieles oran con el mismo espíritu: «A tomar parte en tu cena sacramental invítame hoy, Hijo de Dios: no revelaré a tus enemigos el misterio, no te te daré el beso de Judas; antes como el ladrón te reconozco y te suplico: ¡Acuérdate de mí, Señor, en tu reino!» (Liturgia Bizantina. Anaphora Iohannis Chrysostomi, Oración antes de la Comunión)

 1387 Para prepararse convenientemente a recibir este sacramento, los fieles deben observar el ayuno prescrito por la Iglesia (cf CIC can. 919). Por la actitud corporal (gestos, vestido) se manifiesta el respeto, la solemnidad, el gozo de ese momento en que Cristo se hace nuestro huésped.


viernes, 8 de julio de 2016

Benedicto XVI: Los esposos Priscila y Áquila

Extractos de la audiencia general de Benedicto XVI: sobre los esposos santos Priscila y Áquila Miércoles 7 de febrero de 2007.


- "(...) gracias a la fe y al compromiso apostólico de fieles laicos, de familias, de esposos como Priscila y Áquila, el cristianismo ha llegado a nuestra generación. No sólo pudo crecer gracias a los Apóstoles que lo anunciaban. Para arraigar en la tierra del pueblo, para desarrollarse ampliamente, era necesario el compromiso de estas familias, de estos esposos, de estas comunidades cristianas, de fieles laicos que ofrecieron el "humus" al crecimiento de la fe. Y sólo así crece siempre la Iglesia. 

Esta pareja demuestra, en particular, la importancia de la acción de los esposos cristianos. Cuando están sostenidos por la fe y por una intensa espiritualidad, su compromiso valiente por la Iglesia y en la Iglesia resulta natural. La comunión diaria de su vida se prolonga y en cierto sentido se sublima al asumir una responsabilidad común en favor del Cuerpo místico de Cristo, aunque sólo sea de una pequeña parte de este. Así sucedió en la primera generación y así seguirá sucediendo.

 De su ejemplo podemos sacar otra lección importante: toda casa puede transformarse en una pequeña iglesia. No sólo en el sentido de que en ella tiene que reinar el típico amor cristiano, hecho de altruismo y atención recíproca, sino más aún en el sentido de que toda la vida familiar, en virtud de la fe, está llamada a girar en torno al único señorío de Jesucristo. Por eso, en la carta a los Efesios, san Pablo compara la relación matrimonial con la comunión esponsal que existe entre Cristo y la Iglesia (cf. Ef 5, 25-33). Más aún, podríamos decir que el Apóstol indirectamente configura la vida de la Iglesia con la de la familia. Y la Iglesia, en realidad, es la familia de Dios. Por eso, honramos a Áquila y Priscila como modelos de una vida conyugal responsablemente comprometida al servicio de toda la comunidad cristiana. Y vemos en ellos el modelo de la Iglesia, familia de Dios para todos los tiempos".