Imágenes y frases católicas.

sábado, 18 de abril de 2015

Purgatorio.

Del Catecismo de la Iglesia Católica:

La purificación final o purgatorio

1030 Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo.

1031 La Iglesia llama purgatorio a esta purificación final de los elegidos que es completamente distinta del castigo de los condenados. La Iglesia ha formulado la doctrina de la fe relativa al purgatorio sobre todo en los Concilios de Florencia (cf. DS 1304) y de Trento (cf. DS 1820; 1580). La tradición de la Iglesia, haciendo referencia a ciertos textos de la Escritura (por ejemplo 1 Co 3, 15; 1 P 1, 7) habla de un fuego purificador:
«Respecto a ciertas faltas ligeras, es necesario creer que, antes del juicio, existe un fuego purificador, según lo que afirma Aquel que es la Verdad, al decir que si alguno ha pronunciado una blasfemia contra el Espíritu Santo, esto no le será perdonado ni en este siglo, ni en el futuro (Mt 12, 31). En esta frase podemos entender que algunas faltas pueden ser perdonadas en este siglo, pero otras en el siglo futuro (San Gregorio Magno, Dialogi 4, 41, 3).
1032 Esta enseñanza se apoya también en la práctica de la oración por los difuntos, de la que ya habla la Escritura: "Por eso mandó [Judas Macabeo] hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado" (2 M 12, 46). Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios en su favor, en particular el sacrificio eucarístico (cf. DS 856), para que, una vez purificados, puedan llegar a la visión beatífica de Dios. La Iglesia también recomienda las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia en favor de los difuntos:

«Llevémosles socorros y hagamos su conmemoración. Si los hijos de Job fueron purificados por el sacrificio de su padre (cf. Jb 1, 5), ¿por qué habríamos de dudar de que nuestras ofrendas por los muertos les lleven un cierto consuelo? [...] No dudemos, pues, en socorrer a los que han partido y en ofrecer nuestras plegarias por ellos» (San Juan Crisóstomo, In epistulam I ad Corinthios homilia 41, 5).
1058 La Iglesia ruega para que nadie se pierda: "Jamás permitas [...] Señor, que me separe de ti" (Oración antes de la Comunión, 132: Misal Romano). Si bien es verdad que nadie puede salvarse a sí mismo, también es cierto que "Dios quiere que todos los hombres se salven" (1 Tm 2, 4) y que para Él "todo es posible" (Mt 19, 26).

Modas, ego y vanidad.

“Asimismo oren también las mujeres en traje decente, ataviándose con recato y modestia, o sin superfluidad, y no inmodestamente con los cabellos rizados o ensortijados, ni con oro, o con perlas, o costosos adornos; sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que hacen profesión de piedad.” (1 Tim. 2:9-10). 


  El Papa Benedicto XV escribió en su encíclica Sacra Propediem el 6 de Enero, 1921:

 “Uno no puede deplorar suficientemente la ceguera de tantas mujeres de todas las edades y estaciones. Volviéndose tontas y ridículas por el deseo de agradar, no ven hasta qué grado la indecencia de sus vestimentas choca a cada uno de los hombres honestos y ofende a Dios. Anteriormente, la mayoría de ellas se hubiesen azareado por dichas ropas por la falta grave en contra de la modestia Cristiana. Ahora no es suficiente exhibirse en público; no les da miedo entrar en los umbrales de las iglesias, asistir al Santo Sacrificio de la Misa y aún portar el alimento seductor de la pasión vergonzosa al Santo Altar, en donde se recibe al Autor de la Pureza.” 

Pintura "Windflowers" de J. William Waterhouse.

miércoles, 15 de abril de 2015

San Damián de Molokai. Apóstol de los leprosos.


Beato Manuel González García.


Un programa de radio sobre la vida del Beato Manuel González: http://www.ivoox.com/santos-vida-del-beato-manuel-gonzalez-00-audios-mp3_rf_3516341_1.html

Frases del Beato Manuel González

- "...¡Aquellas idas y venidas del desierto, sin más compañía que la pena de dejar su casa, ¿por qué no sentirla?, y el ansia de darse a las almas!
¿De dónde viene Jesús solo? ¿A dónde va? ¿Qué busca? ¡Su Obra!

Pintura: "La llamada de san Juan y san Andrés" de James Tissot.

Está comenzando su conquista del mundo; pero no al estilo nuestro sino al suyo, el que sigue usando en su vida de Hostia oculta y callada. 
¡Conquistador, no matando ni asustando, ni deslumbrando ni coaccionando, sino atrayendo por la humildad y el amor! 
Pasaba Jesús por la orilla del Jordán, buscando entre los grupos de penitentes o sencillos discípulos del Bautista, quien quisiera dejarse atraer por la humildad de su porte y el amor de su mirada...
¡Lo mismo que en el Sagrario! ¡Días y días años y años, en soledad casi absoluta, esperando quien quiera dejarse atraer! ¡Que traza de conquistador, tan distinta y tan opuesta a la usada por los hombres...".


-"¡Que claro estoy viendo estos días por qué el Maestro mandaba con tanta insistencia a sus apóstoles ir "Euntes ergo docete",  (Mt. 28, 19) enseñad, pero no esperando que vengan sino yendo a que oigan".

- "Pero, señores, ¿en qué canon se les manda a los curas tener cara de juez?" 

"Un cura que está sentado todos los días en su confesionario , aunque no acuda nadie (...) resucita la parroquia más muerta que haya en el mundo".

- "Que el sacerdote no tiene horas del sacerdocio, como el empleado las tiene de oficina, es Sacerdote de día y de noche".

- "El día en que mis sacerdotes fueran evangelios vivos andando por las calles, te aseguro que apenas quedaría ni un incrédulo ni un hereje".


- "El Corazón de Jesús no hecha a nadie que quiera vivir en Él y dentro de Él".

- "Olvídate de ti. Fomenta mucho la alegría interior y habla mucho y muy afectuosamente con Él, que está en el Sagrario por ti".

- " El Jesús del Evangelio es el mismo Jesús vivo en la Eucaristía".

«Pido ser enterrado junto a un Sagrario, para que mis huesos, después de muerto, como mi lengua y mi pluma en vida, estén siempre diciendo a los que pasen: ¡Ahí está Jesús! ¡Ahí está! ¡No lo dejéis abandonado!»

sábado, 4 de abril de 2015

Resurrección.

Algunos puntos del Catecismo de la Iglesia Católica sobre la Resurrección de Jesucristo:

639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento (...). 

El estado de la humanidad resucitada de Cristo

645 Jesús resucitado establece con sus discípulos relaciones directas mediante el tacto (cf. Lc24, 39; Jn 20, 27) y el compartir la comida (cf. Lc 24, 30. 41-43; Jn 21, 9. 13-15). Les invita así a reconocer que él no es un espíritu (cf. Lc 24, 39), pero sobre todo a que comprueben que el cuerpo resucitado con el que se presenta ante ellos es el mismo que ha sido martirizado y crucificado, ya que sigue llevando las huellas de su pasión Este cuerpo auténtico y real posee sin embargo al mismo tiempo, las propiedades nuevas de un cuerpo glorioso: no está situado en el espacio ni en el tiempo, pero puede hacerse presente a su voluntad donde quiere y cuando quiere (cf Lc 24, 40; Jn 20, 20. 27). Mt 28, 9. 16-17; Lc 24, 15. 36; Jn 20, 14. 19. 26; 21, 4) porque su humanidad ya no puede ser retenida en la tierra y no pertenece ya más que al dominio divino del Padre (cf. Jn 20, 17). Por esta razón también Jesús resucitado es soberanamente libre de aparecer como quiere: bajo la apariencia de un jardinero (cf. Jn 20, 14-15) o "bajo otra figura" (Mc 16, 12) distinta de la que les era familiar a los discípulos, y eso para suscitar su fe (cf. Jn 20, 14. 16; 21, 4. 7).


646 La Resurrección de Cristo no fue un retorno a la vida terrena como en el caso de las resurrecciones que él había realizado antes de Pascua: la hija de Jairo, el joven de Naím, Lázaro. Estos hechos eran acontecimientos milagrosos, pero las personas afectadas por el milagro volvían a tener, por el poder de Jesús, una vida terrena "ordinaria". En cierto momento, volverán a morir. La Resurrección de Cristo es esencialmente diferente. En su cuerpo resucitado, pasa del estado de muerte a otra vida más allá del tiempo y del espacio. En la Resurrección, el cuerpo de Jesús se llena del poder del Espíritu Santo; participa de la vida divina en el estado de su gloria, tanto que san Pablo puede decir de Cristo que es "el hombre celestial" (cf. 1 Co 15, 35-50).

 Sentido y alcance salvífico de la Resurrección

651 "Si no resucitó Cristo, vana es nuestra predicación, vana también vuestra fe"(1 Co 15, 14). La Resurrección constituye ante todo la confirmación de todo lo que Cristo hizo y enseñó. Todas las verdades, incluso las más inaccesibles al espíritu humano, encuentran su justificación si Cristo, al resucitar, ha dado la prueba definitiva de su autoridad divina según lo había prometido.

Pintura:"La Resurrección de Cristo". Mikhail Nesterov.

652 La Resurrección de Cristo es cumplimiento de las promesas del Antiguo Testamento (cf.Lc 24, 26-27. 44-48) y del mismo Jesús durante su vida terrenal (cf. Mt 28, 6; Mc 16, 7; Lc24, 6-7). La expresión "según las Escrituras" (cf. 1 Co 15, 3-4 y el Símbolo Niceno-Constantinopolitano. DS 150) indica que la Resurrección de Cristo cumplió estas predicciones.

653 La verdad de la divinidad de Jesús es confirmada por su Resurrección. Él había dicho: "Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces sabréis que Yo Soy" (Jn 8, 28). La Resurrección del Crucificado demostró que verdaderamente, él era "Yo Soy", el Hijo de Dios y Dios mismo. San Pablo pudo decir a los judíos: «La Promesa hecha a los padres Dios la ha cumplido en nosotros [...] al resucitar a Jesús, como está escrito en el salmo primero: "Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy"» (Hch 13, 32-33; cf. Sal 2, 7). La Resurrección de Cristo está estrechamente unida al misterio de la Encarnación del Hijo de Dios: es su plenitud según el designio eterno de Dios.

Cruz.

Evangelio de san Juan 3, 16-17: "Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él". 

Del Catecismo de la Iglesia Católica:

599 La muerte violenta de Jesús no fue fruto del azar en una desgraciada constelación de circunstancias. Pertenece al misterio del designio de Dios, como lo explica san Pedro a los judíos de Jerusalén ya en su primer discurso de Pentecostés: "Fue entregado según el determinado designio y previo conocimiento de Dios" (Hch 2, 23). Este lenguaje bíblico no significa que los que han "entregado a Jesús" (Hch 3, 13) fuesen solamente ejecutores pasivos de un drama escrito de antemano por Dios.

600 Para Dios todos los momentos del tiempo están presentes en su actualidad. Por tanto establece su designio eterno de "predestinación" incluyendo en él la respuesta libre de cada hombre a su gracia: "Sí, verdaderamente, se han reunido en esta ciudad contra tu santo siervo Jesús, que tú has ungido, Herodes y Poncio Pilato con las naciones gentiles y los pueblos de Israel (cf. Sal 2, 1-2), de tal suerte que ellos han cumplido todo lo que, en tu poder y tu sabiduría, habías predestinado" (Hch 4, 27-28). Dios ha permitido los actos nacidos de su ceguera (cf. Mt 26, 54; Jn 18, 36; 19, 11) para realizar su designio de salvación (cf. Hch 3, 17-18).

En la cruz, Jesús consuma su sacrificio.

Cristo del castillo de San Francisco Javier.

616 El "amor hasta el extremo"(Jn 13, 1) es el que confiere su valor de redención y de reparación, de expiación y de satisfacción al sacrificio de Cristo. Nos ha conocido y amado a todos en la ofrenda de su vida (cf. Ga 2, 20; Ef 5, 2. 25). "El amor [...] de Cristo nos apremia al pensar que, si uno murió por todos, todos por tanto murieron" (2 Co 5, 14).
Ningún hombre aunque fuese el más santo estaba en condiciones de tomar sobre sí los pecados de todos los hombres y ofrecerse en sacrificio por todos. La existencia en Cristo de la persona divina del Hijo, que al mismo tiempo sobrepasa y abraza a todas las personas humanas, y que le constituye Cabeza de toda la humanidad, hace posible su sacrificio redentor por todos.


617 Sua sanctissima passione in ligno crucis nobis justificationem meruit ("Por su sacratísima pasión en el madero de la cruz nos mereció la justificación"), enseña el Concilio de Trento (DS, 1529) subrayando el carácter único del sacrificio de Cristo como "causa de salvación eterna" (Hb 5, 9). Y la Iglesia venera la Cruz cantando: O crux, ave, spes unica ("Salve, oh cruz, única esperanza"; Añadidura litúrgica al himno "Vexilla Regis": Liturgia de las Horas).

"Yo soy".

En el evangelio según san Juan 18, 1-6 leemos: 

"Dicho esto, pasó Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, en el que entraron él y sus discípulos. Pero también Judas, el que le entregaba, conocía el sitio, porque Jesús se había reunido allí muchas veces con sus discípulos. Judas, pues, llega allí con la cohorte y los guardias enviados por los sumos sacerdotes y fariseos, con linternas, antorchas y armas. Jesús, que sabía todo lo que le iba a suceder, se adelanta y les pregunta: «¿A quién buscáis?»  Le contestaron: «A Jesús el Nazareno.» Díceles: «Yo soy.» Judas, el que le entregaba, estaba también con ellos. Cuando les dijo: «Yo soy», retrocedieron y cayeron en tierra".

Ilustración de James Tissot.

"Cuando les dijo: «Yo soy», retrocedieron y cayeron en tierra".

¿Qué significa este enigmático pasaje? Es una epifanía de la divinidad. Jesús al decir Yo soy manifiesta su identidad divina. Es el nombre de Dios revelado a Moisés en Éxodo 3, 14.
¿Por qué cayeron los guardias al suelo? En muchos pasajes de la biblia, la manifestación divina, provoca un desvanecimiento, una postración ante el poder de Dios. 

Algunos ejemplos bíblicos sobre esto los leemos en:

Apocalípsis 1, 17-18: 

"Cuando lo vi, caí a sus pies como muerto. El puso su mano derecha sobre mí diciendo: «No temas, soy yo, el Primero y el Ultimo, el que vive; estuve muerto, pero ahora estoy vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la Muerte y del Hades".

Ezequiel 1, 28:

- "Era como el arco iris que aparece en las nubes los días de lluvia: tal era el aspecto de este resplandor, todo en torno. Era algo como la forma de la gloria de Yahveh. A su vista caí rostro en tierra y oí una voz que hablaba".

También encontramos en el salmo 27, 2: 

-"Cuando se acercan contra mí los malhechores a devorar mi carne, son ellos, mis adversarios y enemigos, los que tropiezan y sucumben"

Y en el salmo 35, 4: 

-"¡Confusión y vergüenza sobre aquellos que andan buscando mi vida! ¡Vuelvan atrás y queden confundidos los que mi mal maquinan!" 

IFC.

Getsemaní.


Cristo ora en Getsemaní con lágrimas al Padre que pase de él esta Copa. También el Rey  David lloró la traición de su hijo Absalón en este mismo lugar: 2 Samuel 15, 30-31.  "David subía la cuesta de los Olivos; iba llorando, con la cabeza cubierta y los pies descalzos. Todo el pueblo que lo acompañaba también llevaba la cabeza cubierta, y lloraba mientras subía.



Entonces informaron a David: "Ajitófel está con Absalón entre los conjurados". Y él exclamó: "¡Entorpece, Señor, los consejos de Ajitófel!". 

En Getsemaní comienza la  Redención. En el jardín del Edén, Adán fue tentado y fracasó. en el jardín de Getsemaní Jesucristo, el nuevo Adán, obedece al Padre y nos gana la Salvación.






jueves, 2 de abril de 2015

El pan del celestial y la bebida de salvación.

San Cirilo de Jerusalén (315-386). Catequesis de Jerusalén.  Catequesis 22, (Mistagógica 4,1.3-6.9: PG 33, 1098-1106).

Nuestro Señor Jesucristo, en la noche en que iban a entregarlo tomó pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Tomad, comed; esto es mi cuerpo». Y, después de tomar el cáliz y pronunciar la acción de gracias, dijo: «Tomad, bebed; ésta es mi sangre». Si fue él mismo quien dijo sobre el pan: Esto es mi cuerpo, ¿quién se atreverá en adelante a dudar? Y si él fue quien aseguró y dijo: Esta es mi sangre, ¿quién podrá nunca dudar y decir que no es su sangre? 
Por lo cual estamos firmemente persuadidos de que recibimos como alimento el cuerpo y la sangre de Cristo.  
En otro tiempo Cristo, disputando con los judíos, dijo: Si no coméis mi carne y no bebéis mi sangre, no tenéis vida en vosotros. Pero como no lograron entender el sentido espiritual de lo que estaban oyendo, se hicieron atrás escandalizados, pensando que se les estaba invitando a comer carne humana. 
En la antigua alianza existían también los panes de la proposición: pero se acabaron precisamente por pertenecer a la antigua alianza. En cambio, en la nueva alianza, tenemos un pan celestial y una bebida de salvación, que santifican alma y cuerpo. Porque del mismo modo que el pan es conveniente para la vida del cuerpo, así el Verbo lo es para la vida del alma. 

La fe que has aprendido te da, pues, esta certeza: lo que parece pan no es pan, aunque tenga gusto de pan, sino el cuerpo de Cristo; y lo que parece vino no es vino, aún cuando así lo parezca al paladar, sino la sangre de Cristo; por eso ya en la antigüedad, decía David en los salmos: El pan da fuerzas al corazón del hombre y el aceite da brillo a su rostro; fortalece, pues, tu corazón comiendo ese pan espiritual, y da brillo al rostro de tu alma.  
Y que con el rostro descubierto y con el alma limpia, contemplando la gloria del Señor como en un espejo, vayamos de gloria en gloria, en Cristo Jesús, nuestro Señor, a quien sea dado el honor, el poder y la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

martes, 24 de marzo de 2015

Selección de sentencias de los Padres del Desierto.

 - Decía un anciano: «La humildad no se enfada, ni enfada a nadie».

 - A un anciano le preguntaron: «¿Qué hay que hacer para salvarse?». El siguió tejiendo las palmas sin levantar los ojos de su trabajo, y contestó: «Lo que estás viendo».

- Decía un anciano: «Si alguno dice: “Perdóname”, con humildad, quema a los demonios tentadores».
 
- Decía el abad Matoés: «Cuanto más se acerca el hombre a Dios, más pecador se ve. Por eso, Isaías, al ver a Yahvé decía: “¡Ay de mí que estoy perdido, pues soy un hombre de labios impuros!”». (Is 6,5)

- Uno preguntó a un anciano: «¿Cómo adquiere el alma la humildad?». Y respondió: «Estando atenta tan sólo a sus propias faltas».

-  Volvió a preguntarle el hermano: «¿Por qué Satanás perseguía así a los Padres antiguos?». Y le dijo el abad Sisoés: «Hoy a nosotros nos persigue más que a ellos, porque su tiempo se acerca, y está asustado».

- Un anciano decía: «No critiques a tu hermano en el fondo de tu corazón, pensando que eres más sobrio, más austero y más inteligente que él. Al contrario, sé dócil a la gracia de Dios en espíritu de pobreza y de verdadera caridad, no sea que exaltado por el espíritu de orgullo pierdas el fruto de tu trabajo. Procura estar sazonado con la sal espiritual de Cristo». (Cf. Col 4,6).56

- El abad Antonio dijo al abad Pastor. «La gran obra del hombre es poner sobre si mismo su culpa ante Dios, y esperar la tentación hasta el último momento de su vida».


El ejemplo del beato Diego José de Cádiz.

Hoy se celebra en la Iglesia al Beato Diego José de Cádiz (1743-1801). Este fraile franciscano capuchino recorrió evangelizando durante treinta años españa, en una época de convulsiones sociales. Es un autentico modelo de entrega hasta la extenuación y el agotamiento, caminando incansablemente, en medio de temperaturas gélidas, y bajo el sol ardiente del verano, pasando hambre y sed.

Podemos pensar que su ejemplo titánico se nos escapa, y es cierto, pero podemos aprender mucho de él. Fray Diego manifestaba a sus superiores y directores espirituales que sufria terribles tentaciones de la carne, y cambios anímicos que le agotaban psicológicamente. A veces sentía la eufória de la gracia, pero otras se sentía deprimido, sentia que lo que hacía no tenía utilidad, la apatía le hacía sentirse en la noche oscura. Sin enbargo, dió su vida por Dios y por los demás con fruto abundante.

Esto nos enseña que no tenemos excusa para no evangelizar, cada cual en su estado. A veces nos sentimos indignos de evangelizar, porque hemos pecado o porque nos sentimos deprimidos. Pero esto es normal, El Señor es misericordioso y cómo tuvo paciencia con los habituales errores de sus apóstoles y discípulos, sigue teniéndola hoy con nosotros. Se trata de ir caminando incansablemente hacia adelante, y tantas veces como caemos, tenemos que levantarnos y seguir evangelizando.

IFC.

jueves, 19 de marzo de 2015

Santo = apartado.

La santidad («kedushá») en su sentido bíblico y primigenio significa apartado. Dios es Santo  "diferente" "apartado" del mundo profano, y su pueblo, sus seguidores, también han de ser santos, estar "apartados", aparte de lo mundano, de lo profano. 


Hago esta aclaración, sobre el significado primero de ser santo, porque conviene que lo recordemos. Creo que los cristianos, en el siglo XX y lo que llevamos de XXI, hemos "compadreado" demasiado con el mundo. Es cierto que era y es necesario entenderse con el mundo, y tender puentes de entendimiento, pero quizá nos hemos pasado de la raya.

Vamos a ser sinceros, si a veces vivimos abandonados a la tibieza, si sólo vamos a Misa "por que hay que ir" y "hasta la semana que viene", si no anunciamos el evangelio (las Palabras de Jesús: "id por todo el mundo y predicad el evangelio", no era sólo para sacerdotes, también iba por nosotros los laicos) si vivmos obsesionados con aparatitos tecnológicos, vanidades, vanalidades e ideas politicamente correctas, sin compromisos...¿dónde queda el desafío profético de la santidad/separación? Si hacemos lo que todo el mundo hace...

Jesús le dice al Padre: "No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del Maligno. Ellos no son del mundo, como yo no soy del mundo.  Santifícalos en la verdad: tu Palabra es verdad". Juan 17, 15-17.

Ciertamente Dios no nos quiere fuera del mundo, sino fermento y semilla del evangelio en él. De hecho, si nos quisiera totalmente apartados, nos sucedería lo que a muchas sectas fanáticas descructivas, generando locuras y patologías mentales.  

Pero si que tenemos que permanecer separados de las mundanidades, tonterías y modas pasajeras sin miedo. La Palabra de Dios es siempre la misma, y debemos vivir "apartados" de las modas que vienen y van, de lo transitorio. Vigilantes y en tensión hacia la santidad, para no acabar mundanizados, que es lo que quiere el Maligno. Y esto siempre con humidad, sin superioridad, sin mirar a nadie por encima del hombro, que todos somos pecadores. El único superior que hay aquí es Dios. Cristo se mezcló con impuros y pecadores y lo sigue haciendo con nosotros.

Tenemos que estar en el mundo, como si llevaramos impermeables en medio de la tormenta. Las gotas de agua/mundanidades nos resbalan.

IFC.

San José.


 


jueves, 5 de febrero de 2015

Personas que duermen en la calle.

Me pregunto si no podríamos hacer más por los indigentes. Ciertamente, la Iglesia Católica hace mucho por ellos pero creo que los cristianos de a pie delegamos demasiado este problema en los comedores atendidos por religiosos y religiosas o en Cáritas y están desbordados. La crisis económica está haciendo estragos y cada vez hay más personas en la calle.

En algunos lugares hay grupos de laicos que reparten mantas y bebidas calientes en termos, pero esto en pocos lugares. ¿A qué estamos esperando? ¿Por qué no intentar que en todas las parroquias, o al menos en todas las diócesis se formen este tipo de grupos? Entre todos podríamos pagar para mantas y bebidas calientes  durante el invierno. Hacer rondas a primera hora de la noche, aunque sólo fuera un par de veces por semana.
 

Por supuesto, lo ideal sería resolver totalmente la situación de estas personas, pero esto en algunos casos no es fácil, por ser a veces personas con problemas mentales o adicciones. Esto se tiene que resolver social y políticamente, y es en la política donde recae la mayor responsabilidad, pero mientras tanto, nosotros no nos podemos quedar de brazos cruzados, porque también tenemos una parte de responsabilidad en esto.
Los cristianos no podemos permanecer indiferentes a estas personas que duermen en la calle. Nos podría pasar a todos.


Solo hay que leer la Biblia o a los Padres de la Iglesia para ver cuanto aborrece Dios la miseria y las injusticias sociales. 
 Y es verdad que quizá a nosotros tampoco nos sobra, pero si nos reunimos y ponemos cada uno de lo que tengamos, seguro que podemos aliviar a muchas personas.

IFC.
 Esculturas de Timothy Schmalz.

Evangelio de San Mateo 25, 34-46:  "Entonces dirá el Rey a los de su derecha: "Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.
 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis;
 estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme."
 Entonces los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber?
 ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos?
 ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?"
 Y el Rey les dirá: "En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis."
 Entonces dirá también a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles.
 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;
 era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis."
 Entonces dirán también éstos: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?"
 Y él entonces les responderá: "En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo."
  E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna".


sábado, 24 de enero de 2015

San Francisco de Sales. Los juicios temerarios.

INTRODUCCIÓN A LA VIDA DEVOTA. FRAGMENTO DEL CAPÍTULO XXVIII. DE LOS JUICIOS TEMERARIOS.

«No juzguéis y no seréis juzgados -dice el Salvador de nuestras almas-; no condenéis y no seréis condenados». No, dice el santo Apóstol, «no juzguéis antes de tiempo, hasta que el Señor venga, el cual revelará el secreto de las tinieblas y manifestará los consejos de los corazones».

 ¡Oh! ¡Cuánto desagradan a Dios los juicios temerarios! Los juicios de los hijos de los hombres son temerarios, porque ellos no son jueces los unos de los otros, y, al juzgar, usurpan el oficio de Dios nuestro Señor; son temerarios, porque la principal malicia del pecado depende de la intención y del designio del corazón, que, para nosotros, es el secreto de las tinieblas; son temerarios, porque cada uno tiene harto trabajo en juzgarse a sí mismo, sin que necesite ocuparse en juzgar al prójimo. 

Para no ser juzgados, es menester también no juzgar a los demás, y que nos juzguemos a nosotros mismos; porque, si Nuestro Señor nos prohíbe una de estas cosas, el Apóstol afirma la otra, diciendo: «Si nos juzgásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados». Mas, ¡ay!, que hacemos todo lo contrario; porque no cesamos de hacer lo que nos está prohibido, juzgando al prójimo a diestro y siniestro, y nunca hacemos lo que nos está mandado, que es juzgarnos a nosotros mismos.


Según sean las causas de los juicios temerarios, han de ser los remedios. Hay corazones agrios, amargos y ásperos de natural, que agrían y amargan todo lo que reciben, y, como dice el profeta, «convierten el juicio en ajenjos», no juzgando jamás al prójimo si no es con todo rigor y dureza; éstos tienen mucha necesidad de caer en las manos de un buen médico espiritual, pues esta amargura de corazón es muy difícil de vencer, por lo mismo que es algo contranatural; y, aunque esta amargura no sea pecado, sino solamente una imperfección; es, no obstante, peligrosa, porque hace que entre y reine en el alma el juicio temerario y la maledicencia. 

 Algunos hay que juzgan temerariamente, no por amargura sino por orgullo, y les parece que, a medida que rebajan el honor de los demás, encumbran el propio; espíritus arrogantes y presuntuosos, se admiran a sí mismos y suben tan alto en su propia estima, que todo lo demás les parece pequeño y bajo: «Yo no soy como los demás hombres», decía aquel necio fariseo.


(...) bebed cuanto podáis el vino sagrado de la caridad; él os liberará de estos malos humores, que os hacen hacer estos juicios torcidos. 

 Tan lejos está la caridad de ir en busca del mal, que teme encontrarlo, y cuando lo encuentra, vuelve el rostro hacia otra parte y lo disimula, y cierra los ojos para no verlo, al primer rumor que percibe, y después, con una santa simplicidad, cree que no era el mal, sino alguna sombra o fantasma del mal; porque, si, por fuerza, se ve obligada a reconocer que es el mismo mal se aleja al instante, y procura olvidarse aún de su figura. 

Del santo Evangelio según san Marcos 3, 20-21.

"En aquel tiempo volvió Jesús con sus discípulos a casa y se juntó tanta gente, que no los dejaban ni comer. Se enteraron sus parientes y fueron a hacerse cargo de él, pues decían: Está fuera de sí". Marcos 3, 20-21.


 Jesús siendo de condición divina  padeció todo tipo de sufrimientos como cualquier ser humano. Tampoco se privó de unos de los sufrimientos más lacerantes que se puedan experimentar: que tu propia familia desconfíe de ti o te vuelva la espalda.
Lo tomaron por loco. Incuso a veces precían hacerle comentarios un tanto irónicos como puede leerse en el evangelio de san Juan 7, 3-10. Muchos de sus familiares no creyeron en Él hasta que lo vieron resucitado. 

María su Madre y nuestra Madre debió de sufrir mucho por estos conflictos familiares. Sabía la misión de su Hijo, pero no siempre comprendía lo que sucedía. Ella, aunque preservada del pecado original, también caminaba en la fe como nosotros. Por eso "conservaba y meditaba las cosas en su corazón".

Jesús predicaba que las cuestiones espirituales son más importantes que las sanguíneas. Los lazos familiares son importantísimos, pero a veces, caemos en infantilismos mezquinos. Pensamos egoistamente: "Es MI hijo, es MI madre, es mi hermano...y tienen que seguir mis pautas y antojos", como si fueran "cosas". No funciona así. Dios los ha puesto en nuestras vidas pero el único dueño de toda vida es Él.

Si aluna vez te has sentido sol@, incomprendid@, expulsad@ injustamente, recuerda que el tiempo pone todo en su mejor lugar, y recuerda que Jesús pasó antes por esto.

 Detalle de la pintura de la Divina Misericordia.

" Mirad que llega la hora (y ha llegado ya) en que os dispersaréis cada uno por vuestro lado y me dejaréis solo. Pero no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo! yo he vencido al mundo". San Juan 16, 32-33.

IFC.

Papa Francisco. La confesión.


martes, 6 de enero de 2015

El descanso.

“Cuéntase que el evangelista San Juan acariciaba un ave, y de pronto vio venir a él un cazador. Este se maravilló que un hombre de tan extraordinaria reputación se entretuviera en cosas de poco relieve. Y al preguntarle al cazador por qué actuaba así, San Juan le respondió: ¿Por qué el arco que tienes en tu mano no lo llevas siempre tenso? El cazador le dice: porque a fuerza de estar curvado la tensión lo enervaría y se echaría a perder. Cuando fuera necesario hacer un disparo más potente contra alguna fiera, el tiro no partirá con la fuerza necesaria.
 
 
  San Juan Evangelista en Patmos (1510-1520). Mestre de Lourinha.

 Lo mismo sucede con el espíritu –responde San Juan– si no le concediera un descanso, no obedecería a las exigencias y solicitudes de los misterios que debo enfrentar con mi mente” (Casiano, Colaciones 24).