Imágenes y frases católicas.

viernes, 17 de noviembre de 2017

¿Teléfonos y ruidos en el Calvario? ¡Ya basta!

Es impresionante la falta de respeto a la Eucarístia con el uso de teléfonos móviles. ¿Qué nos ocurre para haber perdido tanto el respeto al Señor y a los demás?

Comprendamos que la Misa es una renovación incruenta del Sacrificio de Cristo en la Cruz. Es como si en el calvario estuvieran sonando teléfonos y gritos sin parar.

¿No podemos apagar el teléfono treinta o cuarenta minutos? Hasta un empresario multimillonario podría estar media hora sin recibirlas. Y amigos, aquí hay algo en lo que realmente nos va la vida y la Salvación.

Lo mismo sucede con las charlotadas a gritos en las Iglesias. No pocos piensan que el templo es una especie de prolongación de la calle. En el Calvario también gritaban, pero al menos muchos de ellos no creían que Jesús fuera el Hijo de Dios. Ese es el problema, quizá muchas de estas personas que entran al templo molestando con ruidos deberían de preguntarse si realmente tienen fe. Y si no se han dado cuenta, es hora de rectificar.

Entendamos que Cristo, además de Dios es una persona y tiene sentimientos como todos nosotros. ¿Como te sentirías si estuvieras crucificado para salvar a tus hermanos y ellos estuvieran distraídos y hablando por teléfono delante tuya?

Y no sólo se le falta al Señor, también a la Virgen, a los ángeles y a los santos, a la Iglesia Triunfante y a la Iglesia Purgante, presentes de forma invisible para los sentidos. 

Además, el silencio es totalmente recomendable, ya que favorece el recogimiento de las potencias y los sentidos, y consecuentemente la unión con Dios.

Propongo que si hay gente que no tiene la suficiente fe, madurez y educación, dejen sus teléfonos en la entrada y los recojan a la salida.

IFC.

Papa Francisco: tecnología y tiempo desperdiciado.


Frases del mensaje del papa Francisco por la I Jornada Mundial de los Pobres.

Frases del mensaje del papa Francisco por la I Jornada Mundial de los Pobres. 

- (...) "la misericordia que, por así decirlo, brota del corazón de la Trinidad puede llegar a mover nuestras vidas y generar compasión y obras de misericordia en favor de nuestros hermanos y hermanas que se encuentran necesitados".

- "Si realmente queremos encontrar a Cristo, es necesario que toquemos su cuerpo en el cuerpo llagado de los pobres, como confirmación de la comunión sacramental recibida en la Eucaristía. El Cuerpo de Cristo, partido en la sagrada liturgia, se deja encontrar por la caridad compartida en los rostros y en las personas de los hermanos y hermanas más débiles. Son siempre actuales las palabras del santo Obispo Crisóstomo: «Si queréis honrar el cuerpo de Cristo, no lo despreciéis cuando está desnudo; no honréis al Cristo eucarístico con ornamentos de seda, mientras que fuera del templo descuidáis a ese otro Cristo que sufre por frío y desnudez» (Hom. in Matthaeum, 50,3: PG 58). 

- "La pobreza es una actitud del corazón que nos impide considerar el dinero, la carrera, el lujo como objetivo de vida y condición para la felicidad. Es la pobreza, más bien, la que crea las condiciones para que nos hagamos cargo libremente de nuestras responsabilidades personales y sociales, a pesar de nuestras limitaciones, confiando en la cercanía de Dios y sostenidos por su gracia. La pobreza, así entendida, es la medida que permite valorar el uso adecuado de los bienes materiales, y también vivir los vínculos y los afectos de modo generoso y desprendido" (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 25-45). 

- "(...) las comunidades cristianas se conviertan cada vez más y mejor en signo concreto del amor de Cristo por los últimos y los más necesitados. - Esta Jornada tiene como objetivo, en primer lugar, estimular a los creyentes para que reaccionen ante la cultura del descarte y del derroche, haciendo suya la cultura del encuentro".

- Podrán invitar a los pobres y a los voluntarios a participar juntos en la Eucaristía de ese domingo, de tal modo que se manifieste con más autenticidad la celebración de la Solemnidad de Cristo Rey del universo, el domingo siguiente".

jueves, 16 de noviembre de 2017

Personas que duermen en la calle.

Me pregunto si no podríamos hacer más por los indigentes. Ciertamente, la Iglesia Católica hace mucho por ellos pero creo que los cristianos de a pie delegamos demasiado este problema en los comedores atendidos por religiosos y religiosas o en Cáritas y están desbordados. La crisis económica está haciendo estragos y cada vez hay más personas en la calle.

En algunos lugares hay grupos de laicos que reparten mantas y bebidas calientes en termos, pero esto en pocos lugares. ¿A qué estamos esperando? ¿Por qué no intentar que en todas las parroquias, o al menos en todas las diócesis se formen este tipo de grupos? Entre todos podríamos pagar para mantas y bebidas calientes  durante el invierno. Hacer rondas a primera hora de la noche, aunque sólo fuera un par de veces por semana.
 
"Cristo y el joven rico" del Pintor Heinrich Hoffmann.

Por supuesto, lo ideal sería resolver totalmente la situación de estas personas, pero esto en algunos casos no es fácil, por ser a veces personas con problemas mentales o adicciones. Esto se tiene que resolver social y políticamente, y es en la política donde recae la mayor responsabilidad, pero mientras tanto, nosotros no nos podemos quedar de brazos cruzados, porque también tenemos una parte de responsabilidad en esto.
Los cristianos no podemos permanecer indiferentes a estas personas que duermen en la calle. Nos podría pasar a todos.

Solo hay que leer la Biblia o a los Padres de la Iglesia para ver cuanto aborrece Dios la miseria y las injusticias sociales. 
 Y es verdad que quizá a nosotros tampoco nos sobra, pero si nos reunimos y ponemos cada uno de lo que tengamos, seguro que podemos aliviar a muchas personas.

IFC.

Evangelio de San Mateo 25, 34-46:  "Entonces dirá el Rey a los de su derecha: "Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme." Entonces los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?" Y el Rey les dirá: "En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis." Entonces dirá también a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis." Entonces dirán también éstos: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?" Y él entonces les responderá: "En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo."  E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna".

jueves, 5 de octubre de 2017

San Juan Pablo II: los nacionalismos.

"(...) descubrimos fácilmente la presencia de nacionalismos exacerbados. No se trata de amor legítimo a la propia patria o de estima de su identidad, sino de un rechazo del otro en su diferencia, para imponerse mejor a él. Todos los medios son buenos: la exaltación de la raza que llega a identificar nación y etnia, la sobrevaloración del Estado, que piensa y decide por todos; la imposición de un modelo económico uniforme y la nivelación de las diferencias culturales. Nos hallamos frente a un nuevo paganismo: la divinización de la nación. La historia ha mostrado que del nacionalismo se pasa muy rápidamente al totalitarismo y que, cuando los Estados ya no son iguales, las personas terminan por no serlo tampoco. De esta manera, se anula la solidaridad natural entre los pueblos, se pervierte el sentido de las proporciones y se desprecia el principio de la unidad del género humano.

 La Iglesia católica no puede aceptar esta visión de las cosas. Al ser universal por su misma naturaleza, está al servicio de todos y no se identifica nunca con una comunidad nacional particular. Acoge en su seno a todas las naciones, todas las razas y todas las culturas. Se acuerda, más aún, sabe que es depositaria del proyecto de Dios para la humanidad: congregar a todos los hombres en una única familia. Esto es así, porque él es el Creador y Padre de todos. Por eso, cada vez que el cristianismo, sea en su tradición occidental, sea en la oriental, se transforma en instrumento de un nacionalismo, recibe una herida en su mismo corazón y se vuelve estéril.


Mi predecesor el Papa Pío XI, ya en 1937 había condenado esas graves desviaciones en su encíclica Mit brennender Sorge, afirmando: «Todo el que tome la raza, o el pueblo, o el Estado, o una forma determinada del Estado, o los representantes del poder estatal u otros elementos fundamentales de la sociedad humana [...] y los divinice con culto idolátrico, pervierte y falsifica el orden creado e impuesto por Dios» (AAS 29 [1937], p. 149). 

Europa se halla compuesta en la actualidad por una mayoría de Estados pequeños o medianos. Pero todos tienen su patrimonio de valores, la misma dignidad y los mismos derechos. Ninguna autoridad puede limitar sus derechos fundamentales, a no ser que pongan en peligro los derechos de las demás naciones. Si la comunidad internacional no logra llegar a un acuerdo sobre los medios con que hay que afrontar en su raíz este problema de las reivindicaciones nacionalistas, se puede prever que continentes enteros padecerán una especie de gangrena, y se volverá paulatinamente a reacciones de poder, cuyas primeras víctimas serán las mismas personas. Porque los derechos de los pueblos están ligados a los derechos del hombre". 

 Extracto del discurso del Santo Padre Juan Pablo II a los miembros del cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede. Sábado 15 de enero de 1994.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Exaltación de la Santa Cruz.


San Juan María Vianney. Del sermón sobre el respeto humano.


Cruz.

Evangelio de san Juan 3, 16-17: "Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él". 

Del Catecismo de la Iglesia Católica:

599 La muerte violenta de Jesús no fue fruto del azar en una desgraciada constelación de circunstancias. Pertenece al misterio del designio de Dios, como lo explica san Pedro a los judíos de Jerusalén ya en su primer discurso de Pentecostés: "Fue entregado según el determinado designio y previo conocimiento de Dios" (Hch 2, 23). Este lenguaje bíblico no significa que los que han "entregado a Jesús" (Hch 3, 13) fuesen solamente ejecutores pasivos de un drama escrito de antemano por Dios.

600 Para Dios todos los momentos del tiempo están presentes en su actualidad. Por tanto establece su designio eterno de "predestinación" incluyendo en él la respuesta libre de cada hombre a su gracia: "Sí, verdaderamente, se han reunido en esta ciudad contra tu santo siervo Jesús, que tú has ungido, Herodes y Poncio Pilato con las naciones gentiles y los pueblos de Israel (cf. Sal 2, 1-2), de tal suerte que ellos han cumplido todo lo que, en tu poder y tu sabiduría, habías predestinado" (Hch 4, 27-28). Dios ha permitido los actos nacidos de su ceguera (cf. Mt 26, 54; Jn 18, 36; 19, 11) para realizar su designio de salvación (cf. Hch 3, 17-18).

En la cruz, Jesús consuma su sacrificio.

Cristo del castillo de San Francisco Javier.

616 El "amor hasta el extremo"(Jn 13, 1) es el que confiere su valor de redención y de reparación, de expiación y de satisfacción al sacrificio de Cristo. Nos ha conocido y amado a todos en la ofrenda de su vida (cf. Ga 2, 20; Ef 5, 2. 25). "El amor [...] de Cristo nos apremia al pensar que, si uno murió por todos, todos por tanto murieron" (2 Co 5, 14).
Ningún hombre aunque fuese el más santo estaba en condiciones de tomar sobre sí los pecados de todos los hombres y ofrecerse en sacrificio por todos. La existencia en Cristo de la persona divina del Hijo, que al mismo tiempo sobrepasa y abraza a todas las personas humanas, y que le constituye Cabeza de toda la humanidad, hace posible su sacrificio redentor por todos.


617 Sua sanctissima passione in ligno crucis nobis justificationem meruit ("Por su sacratísima pasión en el madero de la cruz nos mereció la justificación"), enseña el Concilio de Trento (DS, 1529) subrayando el carácter único del sacrificio de Cristo como "causa de salvación eterna" (Hb 5, 9). Y la Iglesia venera la Cruz cantando: O crux, ave, spes unica ("Salve, oh cruz, única esperanza"; Añadidura litúrgica al himno "Vexilla Regis": Liturgia de las Horas).

sábado, 9 de septiembre de 2017

La verdad sobre el amor.

Hoy en día se ven matrimonios que se separan, por que dicen no sentir la emoción inicial. Pero, es que esto es normal. La  sensación de mariposas en el estómago es una serie de reacciones químicas que ayudan a impulsar la relación al principio, pero luego desaparece. De hecho según algunas posturas científicas tiene que desaparecer, ya que su permanencia puede degenerar en estrés y nerviosismo que daña el sistema nervioso. El problema es que hoy en día lo basamos todo en un sentimentalismo que está haciendo mucho daño. 

Los sentimientos son buenos, el sentimentalismo no. Si basamos el amor en el sentimentalismo jamás tendremos relaciones duraderas. Seremos unos drogadictos que buscan un estímulo en cada relación, para conseguir nuestra dosis de química segregada por nuestro cerebro. Y seremos egoístas que tratan a la otra persona como un objeto o una cosa, no como un ser humano. Y para colmo muchas veces los que mas sufren las consecuencias de divorcios y separaciones son los hijos. Desde luego amar a una persona para siempre, fácil no es, pero estoy seguro de que si es posible. 

Es inevitable, sometidos como estamos al espacio-tiempo que aparezca cansancio o la rutina, aunque claro, hace falta "distraerla" para sobrellevarla. Esto nos afecta incluso en las cosas que más nos apasionan, o en las vocaciones. También el pintor tiene días en los que no puede pintar, o el poeta se cansa a veces de la poesía. Pero sabe que aunque tenga algunos días tediosos no dejará de hacerlo nunca, porque lo lleva en la sangre y en el alma. 

La otra persona no una cosa que está ahí para complacer mis caprichos afectivos. El amor verdadero no es esa violenta montaña rusa sentimental de la que parecen ser tan adictos los amantes de las relaciones tóxicas. De hecho las relaciones tóxicas suelen tener muchos vaivenes emocionales agresivos y muy poco cariño y amor autentico por la otra persona. 

Cuando el amor es sano, al desaparecer esas reacciones químicas naturales, con el tiempo el amor se vuelve más maduro, más sereno, y permanecen el cariño, la atracción y la amistad. Cuando realmente estamos enamorados, no buscamos que la otra persona sea nuestra esclava, al contrario, buscamos favorecerla incluso con sacrificios propios, y nos preocupamos por las situaciones de la otra persona. Y si alguna vez se falla en esto se rectifica, se pide perdón y se empieza de nuevo. 

Si las dos personas piensan así y entran en la lógica de la autodonación que es la verdadera brújula del amor, y con la Gracia de Dios es posible que el matrimonio funcione para siempre. Esta es la base del matrimonio, la fidelidad entre el hombre y la mujer, así como Cristo es fiel a la Iglesia.

IFC.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Beato Manuel Medina Olmos.

 - "Donde están las ovejas, allí tiene que estar el pastor. Lo que sea de vosotros, que sea de mí".


- "Yo he ofrecido a Dios mi vida por la salvación de España y el Señor ha aceptado".

Beato Diego Ventaja Milán.

 - "Para todos son estos tiempos de prueba, y es preciso que no olvidemos que luchamos por implantar en las almas el Reino de Jesucristo (...)".

«El Reino de Dios es la Caridad, que nos eleva sobre nuestra propia condición, y nos hace partícipes del ser mismo y naturaleza de Dios». 

Frases del beato Diego Ventaja Milán.

Frases del beato Diego Ventaja Milán. Mártir, obispo de Almería.

- "Hombres de ciencia que buscáis la verdad; la verdad es Cristo Crucificado. Hombres de gobierno que buscáis el bien y la paz; el bien y la paz no se encuentra sino en Cristo Crucificado. Hombres del trabajo, que buscáis el pan; solamente Cristo Crucificado tiene para vosotros el pan del cuerpo y del espíritu. Hombres todos: Cristo Crucificado es la única salvación del mundo. Ecce Rex vester". 

- "Otra necesidad y hambre padecen los hombres hoy también como ayer; es hambre de justicia y de paz, hambre de libertad verdadera del espíritu y de igualdad entre hermanos, hambre de verdad y de bien". 


Frases de su carta pastoral «Sectamini caritatem; aemulamini spiritualia: Esforzaos por alcanzar la caridad, aspirad a los dones espirituales (I Cor. 14, 1)».

- (La caridad) "que nos eleva sobre nuestra propia condición, y nos hace partícipes del ser mismo y naturaleza de Dios". 

 - "Incumbe el deber de conservar incontaminado ese don de Dios que Él os da de manera sobrenatural y divina, infundiéndoos el Espíritu Santo, que es lo que se llama Caridad" .

- "Quien ama a Dios se halla envuelto en la luz sobrenatural, que alumbra sus caminos, alivia sus pesares, alegra su destierro, acompaña sus soledades, endulza y facilita sus deberes y pone en todas sus obras el santo goce de la esperanza de un mañana donde aquel su amor, incipiente hoy, se ha transformado en posesión del mismo Dios". 

- "Ha invadido el mundo una ola de pecado, de soberbia y de rebeldía, que amenaza socavar los cimientos de diecinueve siglos de civilización cristiana, y por doquiera asaltan nuestros sentidos el escándalo y la impiedad juntamente con el más grosero materialismo". 

- "Este amor al prójimo está muy lejos de aquella vana, infecunda y fría filantropía".

- "De esta caridad o amor a Dios sobre todas las cosas brota, como el tallo de su raíz, al amor a nuestro prójimo, que es la segunda fuente de nuestra paz y el segundo pilar que sostiene el reino de Dios".


- "Sí, tenemos que amar a nuestros hermanos como Cristo nos amó: hasta el sacrificio, hasta la cruz, hasta la muerte»... para abrazar con un mismo sentimiento de caridad al amigo y al enemigo,al pobre y al rico, al que sufre y al que goza, al que manda y al que obedece, porque así es como ama Jesús".


lunes, 21 de agosto de 2017

San Juan de ávila. Combatir los escrúpulos y malos pensamientos.

Fragmentos de textos de "Audi filia".

"Otras veces suele el demonio hacer desmayar trayendo pensamientos contra la fe, o muy sucios y abominables contra las cosas de Dios; y hace entender al que los tiene que salen de él y que él los quiere. Y con esto atribúlale de tal manera, que le quita toda la alegría del ánima, y le hace entender que está desechado de Dios (...) mas su intento es desmayarle, para que así pierda la confianza que en Dios tenía, y trabajado con tales importunidades, venga a perder la paciencia, y así traiga el corazón alborotado y desabrido; que es cosa de que los demonios suelen sacar mucha ganancia, por el aparejo que tienen de imprimir cualquier mal en tal corazón. 

(...) pues el demonio, aunque no queramos, puede traernos pensamientos y hablas interiores, a lo menos haga el hombre como que no los oye, y estése en su paz, sin desmayarse con ellos, y sin tomarse a palabras ni respuestas con el enemigo, según dice santo Rey y Profeta David (Ps. 37, 14): Yo, como sordo, no oía; y como mudo, que no abre su boca. Dificultoso es esto de creer a los que poco saben de las astucias del demonio; los cuales si no dejan de pensar o hacer el bien que hacían, y se ocupan en oír y andar matando las moscas de los tales pensamientos, piensan que por el mismo hecho les han dado consentimiento.

 Y no saben que va mucha diferencia de sentirlos a consentirlos; y que mientras más los tales pensamientos son tan abominables, tanto más pueden confiar en nuestro Señor, que Él los guardará de consentir en males tan grandes, y a los cuales ninguna inclinación tiene, antes aborrecimiento. Y así el mejor remedio es no curar de ellos, con una sosegada disimulación; pues que no hay cosa que más lastime al demonio, como a soberbio, que el despreciarle tan despreciado, que ningún caso hagamos de él, ni de lo que nos trae; ni hay cosa tan peligrosa como trabar razones con quien tan presto nos puede engañar, Y a bien librar, hácenos perder tiempo, y dejar de proseguir el bien que hacíamos.

 Y por esto debemos cerrarle la puerta de nuestro entendimiento cuan fuerte pudiéremos, y unirnos con Dios, y no responder a nuestro enemigo. Y para nuestro consuelo y satisfacción debemos decir algunas veces al día, que creemos lo que cree nuestra madre la Iglesia, y que no es nuestra voluntad consentir en pensamiento falso ni sucio; y decir al Señor lo que está escrito (Isa., 38, 14): Señor, fuerza padezco; responded Vos por mí; y confiar en su misericordia que así lo hará. Porque la victoria de nuestra pelea no está colgada de menear nuestros brazos a solas, mas lo principal de ella es invocar al Señor todopoderoso y acogernos nosotros a Él".


- "(...) Suele a los que estas tentaciones tienen dar mucha pena el haberlas de decir abiertamente a su confesor, por ser cosas tan feas y malas, que no merecen ser tomadas en lengua, y que sólo nombrarlas causa desmayo. Y, por otra parte, si no las dicen muy por extenso, y no relatan cada pensamiento por menudo que sea, paréceles no ir bien confesados. Y así nunca van satisfechos, ora lo digan, ora lo callen, mas con más tristeza de la que trajeron. Deben las tales personas buscar un confesor sabio y experimentado, y darle a entender las raíces de la tentación, de manera que él quede satisfecho y entienda el negocio; y darle muy entero crédito en lo que dijere, porque en esto consiste el remedio de estas personas que, o por su poco saber, o por estar apasionados, no son parte para ser buenos jueces de sí. 

Y el tal confesor debe orar mucho al Señor por la salud de su enfermo; y no cansarse porque le pregunte el tal penitente muchas veces una misma cosa, ni por otras flaquezas que suelen tener; de las cuales no se espante, ni le desprecie por ellas; mas háyale compasión entrañable, y corríjale en espíritu de blandura, como dice San Pablo (Gal, 6, 1), porque no sea él también tentado en aquello o en otro, y venga a probar a su costa cuánta es la humana flaqueza.

 Encomiéndele la enmienda de la vida, y que tome los remedios de los Sacramentos. Y déle a entender que ningún pensamiento hay tan sucio ni malo, que pueda ensuciar el ánima si no lo consiente. Y déle buena esperanza en la misericordia de nuestro Señor, que a su tiempo le librará; y que entre tanto sufra este tormento de sayones, en descuento de sus pecados, y por lo que Jesucristo pasó. Y así confortado el penitente, y llevando su cruz con buena paciencia, y ofreciéndose a la voluntad de nuestro Señor para llevarla toda la vida, si Él fuere de ello servido, ganará más con aquella hiel y vinagre que el demonio le da, que con la miel de devoción que él deseaba". 

- "Sepan también los escrupulosos y entristecidos, que no se contenta el Señor de que siempre anden pensando en los pecados que han hecho, sepultados en tristeza y desmayo, como Lázaro en el sepulcro; mas que es su voluntad, que tras la mortificación y penitencia que han hecho, por la cual tienen semejanza con su Pasión, tengan también consuelo con la esperanza del perdón, por la cual sean semejantes a su Resurrección; y que, pues han besado sus sacratísimos pies, llorando pecados, se levanten a besarle las manos por los beneficios recibidos, y caminen entre temor y esperanza, que es camino seguro".

Frases de san Juan de Ávila.

Fragmentos de textos de "Audi filia".

- "En tres cosas—dijo un viejo de los pasados—juzgué a mis prójimos, y en todas tres he caído.» Agradezca a Dios el que es casto la merced que le hace, y viva con temor y temblor por no caer él, y ayude a levantar al caído, compadeciéndose de él y no despreciándolo. Piense que él y el caído son de una masa, y que cayendo otro cae él cuanto es de su parte. Porque, como dice San Agustín: «No hay pecado que haga un hombre, que no lo haría otro hombre, si no lo rige el Hacedor del hombre.»

- "Y si el demonio nos quisiere turbar con agravarnos los pecados que hemos hecho, miremos que ni él es la parte ofendida, ni es tampoco el juez que nos ha de juzgar. Dios es a quien ofendimos cuando pecamos, y Él es el que ha de juzgar a hombres. Y, por tanto, no nos turbe que el acusador acuse; mas consolémonos, que el que es parte y Juez, nos perdona y absuelve, mediante nuestra penitencia, y sus ministros y Sacramentos".


- "Pues ¿por qué desesperas, hombre, teniendo por remedio y por paga a Dios humanado, cuyo merecimiento es infinito? Y muriendo, mató nuestros pecados, mucho mejor que muriendo Sansón murieron los filisteos (Judi., 16, 30). Y aunque tantos hubiésedes hecho tú como el mismo demonio que te trae a desesperación, debes esforzarte en Cristo, Cordero de Dios, que quita los pecados del mundo (Jn., 1, 29);". 

- "Y si muchas veces cayéredes, muchas procuréis de os levantar. Porque ninguna razón sufre que vos os canséis de recibir el perdón, pues Dios no se cansa de os lo dar. Que quien mandó que perdonásemos a nuestros prójimos NO sólo siete veces al día, más setenta veces siete (Mt, 18, 22), que quiere decir, que perdonemos sin tasa, muy mejor dará el Señor su perdón cuantas veces le fuere pedido; pues su bondad es mayor, y está puesta por ejemplo a la cual sigamos nosotros". 

sábado, 19 de agosto de 2017

Lo que yo diría a un aspirante a terrorista.

Lo que yo diría a un aspirante a terrorista:

No escuches la idolatría del terrorismo ni a falsos dioses de la violencia. Dios aborrece la violencia porque la vida es suya y nadie tiene derecho de quitarla. Por eso nos enseñó el mandamiento de No matarás. Matar, atentar contra la vida inocente puede acarrear la condenación eterna si no hay arrepentimiento. La única "violencia" que merece la pena es la que todos debemos hacer hacia nuestras malas inclinaciones. Esta es la guerra que conquista el reino de los Cielos.

El diablo sabe que estás cansado, desarraigado, quizá sin empleo y el futuro oscuro, y quiere hacerte tropezar con la desesperación para que tomes decisiones que pueden llevarte a la ruina. La falta de identidad, referencias y seguridades provoca este tipo de reacciones sobre todo en jóvenes, el deseo de hacer algo que nos trascienda, algo grande. Lamentablemente, esto algunos lo realizan de forma destructiva, pero también se puede hacer de forma positiva.

La violencia es la ilusión y trampa de Satán, por eso es homicida desde el principio. Hace que parezca que la agitación, el ruido, el estrépito y la agresividad pueden cambiar las cosas dando una falsa sensación de poder, pero sólo añaden dolor sobre dolor. ¿Dónde están hoy los grandes tiranos? Tuvieron un breve tiempo y desaparecieron. 

Pero la paz de Dios permanece generación tras generación, trabajando humilde en el corazón humilde, con mansedumbre, sin espectáculos, sin ruido.


El Señor se hizo hombre como tú, murió crucificado por ti, y resucitó para que tú también resucites. Él se inmoló pacíficamente por ti, inmólate pacíficamente por Él y por los demás ayudándoles, no destruyéndoles. Dios se refleja en tus hermanos los hombres. Ámalos y perdónalos como Dios ha hecho contigo. Otros hicieron lo mismo y hoy están en el Paraíso. Gastaron su vida haciendo el bien por Dios y por el prójimo, especialmente el necesitado, por propia voluntad y con la ayuda de la Gracia de Dios. Esto es hacer realmente cosas grandes, estas son las acciones que nos trascienden.

Se pueden hacer grandes acciones por dos vías: por la ciencia del Bien o la ciencia del mal. Y yo te digo que utilices la del Bien si realmente quieres ser inmortal y cumplir los propósitos por los que fuiste creado, porque la ciencia del mal sólo conduce a  la muerte y al fracaso.

Arrepiéntete. Suelta las armas y sirve a tu prójimo. Haz realidad el sueño de tu Padre Dios: quiere que seas hermano de tus hermanos. Quiere hacer de la humanidad una gran familia universal.

IFC.

jueves, 6 de julio de 2017

La prueba de Abraham.

Génesis 22,1-19 es una de esas lecturas que los que pretenden atacar el cristianismo tachan de "crueles". Se trata de la petición - aparente - de Dios a Abraham para que le sacrifique a su hijo Isaac. Finalmente Dios le dice por medio de un Ángel que no lo haga.

Pintura: "El sacrificio de Isaac" de Giambattista Pittoni.

"Juro por mí mismo - oráculo del Señor -: porque has obrado de esa manera y no me has negado a tu hijo único, yo te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos, y por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, ya que has obedecido mi voz".

No sólo no es una lectura "dura", sino todo lo contrario, es amable y hasta tierna. Porque: 

1. En el mundo antiguo muchos pueblos sacrificaban a sus propios hijos, siendo a veces bebés, dándoles muerte para ganarse el favor de falsos dioses, por ejemplo a Moloc. En cambio Yahveh deja claro que Él bajo ningún concepto permite el sacrificio humano, como si hacían ciertos pueblos vecinos. Este acontecimiento traumático con final feliz dejaría un recuerdo indeleble y permanente en Abraham y posteriormente a los hebreos de que el Dios verdadero nunca aceptaría del sacrificio humano. En esto como en tantas otras cosas, debían ser diferentes a otros pueblos.

 Al final, aparece el carnero, que sacrifica Abraham. El carnero también es figura de Cristo. Aparece con los cuernos enredados en una zarza, así como Jesús tuvo su sagrada cabeza cubierta por una zarza o corona de espinas.

2. Isaac es figura de Jesucristo. El primero carga con la leña subiendo al monte Moria. El segundo sube al Gólgota con el leño de la cruz sobre sus hombros.


Dios conociendo la debilidad del hombre no le pide a Abrahán más que un acto de fe y de entrega, de darse en aquello que más amaba, su hijo, su futuro, la promesa divina de la descendencia. Pero finalmente no pide la vida de su hijo

En cambio, Dios no dudó en entregar a su propio Hijo, el Verbo, al mundo para nuestra salvación. El Padre Celestial nos dio a su Hijo, que es como darlo todo, porque es lo que más amaba. El Hijo lo da todo, su Vida, en obediencia al padre. El Éspíritu Santo es el Amor que los une y desciende a nosotros. Aquí se intuye el misterio Trinitario. Dios se hace hombre y camina entre nosotros. No podemos decir "Dios no nos entiende" porque se hizo uno de nosotros y por amor a nosotros.

No es extraño por lo tanto que Dios nos pida entrega, a fin de cuentas es lo que Él hace. Pedirnos entrega a Él y al prójimo vendría a ser, si se me permite la expresión, cerrar el círculo amoroso de todo lo creado asumido en Dios.

IFC.

Compendio del Catecismo: Sacerdocio ministerial.


viernes, 9 de junio de 2017

El laico puede y debe ser un místico.

Durante muchos siglos, los evangelizadores normalmente eran el clero y los religiosos y consagrados, ya que fueron los monjes los que iniciaron las universidades y normalmente, los únicos que sabían leer y escribir. Por lo tanto, fue en estos ambientes donde se manejaba la cultura tanto religiosa como profana.

Esto tuvo como consecuencia lógica y sin culpa alguna de nadie, que se produjese un cierto clericalismo que se hace sentir aún hoy. Evidentemente, no fue algo buscado. ¡Benditos religiosos y sacerdotes evangelizadores que sostuvieron la fe durante tantos siglos! Lo que sucede es que los flujos de la corriente histórica van cambiando y hoy en día es raro que alguien no sepa leer y no haya recibido una educación escolar.

Por lo tanto, tengo que decir que me parece lamentable que haya tantos laicos cristianos (no todos, gracias a Dios) que no se han formado a sí mismos en la fe. Comprendo (aunque me cuesta hacerlo) que haya personas que no les guste leer un libro, pero es que... ¡internet está lleno de documentales y audiolibros católicos magníficos para formarse! Sencillamente si hoy por hoy un laico no está formado en su fe es por que no tiene suficiente interés, y no le da la gana tenerlo.


Los laicos tenemos que espabilar. En los últimos siglos muchos santos nos lo vienen advirtiendo. También se dijo en el Concilio Vaticano II. Somos un pueblo sacerdotal desde el bautismo. Tenemos que santificarnos en nuestra vida cotidiana, en nuestro trabajo, nuestra cultura, nuestras ciudades, nuestros países. 

La oración contemplativa no es sólo para los llamados a la vida religiosa, para los monjes, ¡es para todos los cristianos! Casados, solteros, viejos, jóvenes... Debemos dedicar ratos libres al silencio ante el Santísimo en la Iglesia y orar también en nuestros hogares, tenemos que ser místicos, contemplativos en la acción como Cristo y los apóstoles todos los días se retiraban a orar contemplativamente y luego se lanzaban al mundo a predicar. Este fue el mandato de Jesucristo al resucitar, antes de ascender al cielo, que enseñáramos el Evangelio a todas las naciones, que santificáramos el mundo.

¡LAICOS CRISTIANOS CATÓLICOS, DESPERTEMOS!!!

IFC.