Imágenes y frases católicas.

viernes, 9 de junio de 2017

El laico puede y debe ser un místico.

Durante muchos siglos, los evangelizadores normalmente eran el clero y los religiosos y consagrados, ya que fueron los monjes los que iniciaron las universidades y normalmente, los únicos que sabían leer y escribir. Por lo tanto, fue en estos ambientes donde se manejaba la cultura tanto religiosa como profana.

Esto tuvo como consecuencia lógica y sin culpa alguna de nadie, que se produjese un cierto clericalismo que se hace sentir aún hoy. Evidentemente, no fue algo buscado. ¡Benditos religiosos y sacerdotes evangelizadores que sostuvieron la fe durante tantos siglos! Lo que sucede es que los flujos de la corriente histórica van cambiando y hoy en día es raro que alguien no sepa leer y no haya recibido una educación escolar.

Por lo tanto, tengo que decir que me parece lamentable que haya tantos laicos cristianos (no todos, gracias a Dios) que no se han formado a sí mismos en la fe. Comprendo (aunque me cuesta hacerlo) que haya personas que no les guste leer un libro, pero es que... ¡internet está lleno de documentales y audiolibros católicos magníficos para formarse! Sencillamente si hoy por hoy un laico no está formado en su fe es por que no tiene suficiente interés, y no le da la gana tenerlo.


Los laicos tenemos que espabilar. En los últimos siglos muchos santos nos lo vienen advirtiendo. También se dijo en el Concilio Vaticano II. Somos un pueblo sacerdotal desde el bautismo. Tenemos que santificarnos en nuestra vida cotidiana, en nuestro trabajo, nuestra cultura, nuestras ciudades, nuestros países. 

La oración contemplativa no es sólo para los llamados a la vida religiosa, para los monjes, ¡es para todos los cristianos! Casados, solteros, viejos, jóvenes... Debemos dedicar ratos libres al silencio ante el Santísimo en la Iglesia y orar también en nuestros hogares, tenemos que ser místicos, contemplativos en la acción como Cristo y los apóstoles todos los días se retiraban a orar contemplativamente y luego se lanzaban al mundo a predicar. Este fue el mandato de Jesucristo al resucitar, antes de ascender al cielo, que enseñáramos el Evangelio a todas las naciones, que santificáramos el mundo.

¡LAICOS CRISTIANOS CATÓLICOS, DESPERTEMOS!!!

IFC.